Ostracismo
Aunque Aristóteles no lo diga expresamente, sin duda el ostracismo fue instaurado por Clístenes como medida para prevenir al estado de nuevas "tiranías". Recibe su nombre de las placas (ostraka) exhibidas en la Asamblea con el nombre del acusado y llevaba consigo el exilio del mismo en los diez días siguientes a la votación (abandonando la ciudad por un tiempo determinado, sin que su posición y bienes sufrieran daño alguno), en la que se exigía un mínimo de 6.000 votos contrarios. Si se tiene en cuenta que la asistencia de ciudadanos a la Ecclésia era voluntaria, que fue muy irregular y que, en ningún caso, se superó el número de 10.000 ó 12.000, se comprende que muchas propuestas de ostracismo fueran formalmente rechazadas. Generalmente la acusación se hacía pública durante la 6ª pritanía, pero no se procedía a la votación hasta la siguiente, de tal manera que la responsabilidad del presunto exilio no recaía en una sola tribu sino en dos, a las que además se había asignado sus correspondientes pritanías por sorteo. Aun así, el ostracismo se convirtió en un instrumento dinamizador de la lucha política entre "aristócratas" y "populares", demócratas "moderados" y "radicales", "prooligarcas" y "demagogos". Este juego de rivalidades políticas entre facciones cubre en gran medida la evolución del siglo V ateniense. De todos modos el ostracismo no se puso en práctica hasta al menos veinte años después de ser establecido como salvaguardia constitucional. En efecto, Aristóteles informa que el primer ostracismo conocido fue el de Hiparco, un descendiente de los Pisistrátidas, en 488/87, bajo el arcontado de Fenipos y dos años después de la victoria de Maratón (490). Otros reos del ostracismo de estos primeros años fueron Megacles, Jantipo y Arístides, este último en 483, pero el recrudecimiento de la guerra contra Jerjes favoreció el regreso de los exiliados. Hacia el 474/73, Temístocles fue también víctima del ostracismo acusado probablemente de no aceptar el liderazgo de Esparta en la "Liga Helénica", a la que era abiertamente hostil. En Atenas, otro insigne político de la época, Cimón, el hijo de Milcíades, fue condenado a ostracismo en 461, aparentemente por motivos opuestos a los aducidos para el de Temístocles, es decir, su probado pro-espartanismo que, sin embargo, resultó un fracaso. Pero el recurso al ostracismo quedó desvirtuado cuando en 417 Alcibíades, ganándose el apoyo de Nicias, logró desviar contra Hipérbolo la acusación hecha contra él. Desde entonces el ostracismo, que había sido el elemento dinámico de la vida política ateniense del siglo V, fue sustituido por la "graphé paranomon", simple acusación de obrar contra los intereses del Estado.También existía el ostracismo en Mégara, Argos, Éfeso y Siracusa. Ver, Petalismós, Interdictio aquae et ignis.

