Esnofru
o Seneferu o Snefru o Esnefru o Sneferut o Snofru (ss. XXVII-XXVI a.C.). Faraón del Imperio Antiguo y de la Dinastía IV (2.613-2.494). Fundador de esta dinastía, reinó 24 años según el Papiro real de Turín, aunque hoy se tiende a cosiderar que hubo de gobernar 40 o incluso 50. Sucedió, al parecer sin problemas, a su padre Huny, último rey de la Dinastía III. Manetón, que le asigna 29 años de reinado y le llama Soris, indica que Esnofru procedía de una estirpe diferente a la anterior. Lo cierto es que el rey descendía de Huny y de Meresankh I, una esposa o concubina secundaria, y que para legitimar el trono hubo de casarse con su hermanastra Hetepheres I, hija de Huny y de su esposa principal de nombre ignorado. El gobierno de Esnofru, cuyo nombre Horus fue el de Nebmaat, fue brillante, iniciándose con él las grandes construcciones del Imperio Antiguo. Se hizo edificar dos pirámides en Dashshur (la Romboidal y la Roja), la de Seila y ordenó terminar la de Meidum (la Falsa pirámide), todas ellas especímenes interesantes desde el punto de vista de la evolución arquitectónica de este tipo de monumentos hacia la pirámide perfecta. La excavación y construcción de las pirámides de Esnofru supuso un esfuerzo enorme. Cerca de nueve millones de toneladas de piedra fueron extraídas, moldeadas y colocadas, una empresa de tal magnitud que hace que la construcción de la Gran Pirámide del hijo de Esnofru, Khéope, parezca modesta a su lado. Asimismo, efectuó otras construcciones y trabajos complementarios, según se sabe por los Anales de Palermo (templos, fortalezas, palacios, estatuas de oro y bronce). La necesidad de materiales de construcción le hizo emprender expediciones hacia Fenicia, arribando probablemente de Biblos 40 barcos cargados de cedros. Guerreó en Nubia, en Libia y contra los beduinos del Sinaí (relieve esculpido del Uadi Maghara), obteniendo en todas sus campañas gran número de prisioneros y abundante botín. La administración contó con un excelente plantel de funcionarios, sobresaliendo entre ellos su Visir y nieto Hemiunu, y algunos de sus nomarcas, caso de Metjen. A su muerte Esnofru fue objeto de culto (decreto de Pepy I, de la Dinastía VI) que se prolongó hasta muy entrado el Imperio medio. Su fama quedó reflejada en la literatura egipcia, apareciendo en la Profecía de Neferti y en el Papiro Westcar (cuento de "El pendiente de la remera"). A Esnofru le sucedió su hijo Khufu (Khéops, según Heródoto), tenido de su hermanastra, la reina Hetepheres I.

