Userkaf
(siglo XXV a.C.). Faraón (ca.2.471-2.464) del Imperio Antiguo y de la Dinastía V (2.494-2.345). También conocido como Usérqueres. No se sabe con seguridad si algún lazo familiar unió a los últimos representantes de la Dinastía IV con los primeros de la Dinastía V. Hijo de un personaje desconocido, tal vez sacerdote de Heliópolis, y de Neferhetepes, probable hija de Djedefre, y por tanto descendiente de una rama colateral de Khéops. Si se acepta lo narrado en el Papiro Westcar, hoy atesorado en el Museo de Berlín, con serias reservas por parte de algunos egiptólogos, su madre habría sido una tal Redjedet, esposa de un gran sacerdote. Acerca de la figura de Khentkaus, posible y supuesta hija de Micerino, que unos hacen madre de Userkaf y otros su esposa, existen serios problemas de índole familiar y ubicación exacta entre las Dinastías IV y V. Las circunstancias históricas exactas que llevaron al trono al primer rey de esta Dinastía, Userkaf, están enmascaradas por la mitología. En efecto, una leyenda que nos ha sido transmitida por el Papiro de Westcar, cuya composición data del Imperio Medio, hace a los tres primeros soberanos hijos carnales de Re y protagonistas de un auténtico cambio dinástico, que habría sido anunciado por una profecía al propio Khéope. Todos los historiadores están de acuerdo en la interpretación que hay que dar a la leyenda en cuestión: los reyes de esta Dinastía no son sino criaturas del clero de Heliópolis, al cual deben el trono. El advenimiento de la Dinastía V significa el triunfo total del clero heliopolitano, indudablemente marginado por los poderosos faraones de la Dinastía IV y descontento de su situación, que con toda probabilidad aprovechó el conflicto religioso que tuvo lugar durante el reinado de Shepseskaf, para recuperar el protagonismo político perdido y, de alguna manera, imponer su propio candidato al trono. El reinado de Userkaf fue de corta duración según el Papiro real de Turín, que únicamente le asigna siete años de gobierno. Sin embargo, Manetón, que le llama Usercheres, le atribuye 28. Userkaf continuó con la política de presencia egipcia en Nubia, según se deduce de la impronta de sellos de barro hallados en Buhen, y con las relaciones comerciales con el mundo egeo (vaso de la isla Citera, hoy, en el Museo de Atenas). La Piedra de Palermo le asigna la realización de tres censos, lo que estaría de acuerdo con la duración de su reinado. Desde el punto de vista religioso la actuación del rey se caracterizó por el abandono de la doctrina menfita y por el continuado culto que recibió el dios Re, al cual le fueron donadas muchísimas tierras y edificados diferentes templos solares (los textos hablan de seis), que venían a aportar una nueva configuración arquitectónica, y en los cuales lo más significativo era el obelisco, que simbolizaba la piedra Ben-ben, esto es, los rayos del sol. Uno de ellos lo edificó Userkaf en Abu Ghurob, siguiendo en parte los planos del templo de Re-Atum de Heliópolis. Además del culto solar también favoreció el culto a la diosa Hathor, otorgando tierras a sus templos, y vigilando su estado. Procuró que la justicia reinara en el país (no en balde su nombre Horus fue el de Irymaat) y que sus súbditos fueran correctamente administrados. Su pirámide, de muy modestas proporciones y en estado prácticamente ruinoso en la actualidad, la edificó en Saqqara en las cercanías del complejo funerario de Dyoser. En el templo de la misma, realzado con hermosos bajorrelieves, fue hallada la cabeza de una estatua colosal del rey, en granito rojo, hoy, en el Museo egipcio de El Cairo, y otra más pequeña apareció en su templo solar. Dos magníficas cabezas del rey demuestran que las obras más bellas de la Dinastía IV tuvieron continuidad en la V. Una copa con el nombre del templo solar de Userkaf inscrito se encontró en la isla de Citera, en el mar Egeo. Fue sucedido en el trono por Sahure.

