Lustración
(lustratio). Rito de purificación para librar de influencias maléficas a grupos (ejército, ciudad...) o cosas (armas, campos...). La ceremonia consistía en una procesión solemne alrededor de la persona, cosa o lugar que se quería purificar y comprendía el uso de agua (aqua lustral), fuego, oraciones y sacrificios a las divinidades protectoras. Los animales sacrificados, con frecuencia los suovetaurilia se llevaban en la procesión y así trazaban un círculo mágico antes de transmitir, con su inmolación, las virtudes que se les atribuía. El calendario romano incluía varias lustraciones: en marzo y octubre, la lustración de las armas (armilustrium), es decir, antes de usarlas y después de haberlas usado (la purificación no tenía el mismo significado en los dos casos); en mayo, la lustración de los campos (ambarvalia); a principios de febrero, la lustración de las ciudades (amburbium), etc.. Asimismo, en cada batalla se purificaba el ejército y cada cinco años el censo terminaba con una lustración del pueblo reunido en el Campo de Marte. El cortejo de los suovetaurilia daba tres vueltas a su alrededor. Esta lustratio populi quinquenal se llamaba lustro o lustrum. Ver, Fiestas romanas.

