Merire Fiope I
(ca.2.340-2.297 a.C.). Faraón del Imperio Antiguo y de la Dinastía VI (2.345-2.173), hijo de Teti y de Ipuet. También llamado Pepi I o Pepy I. Tras el posible asesinato de su padre y siendo Pepy I menor de edad se ignora cómo pudo acceder al trono. Se ha supuesto que pudo haberlo compartido con Userkare, a quien había sucedido, o que durante su minoría de edad habría sido regente la reina Ipuet, contando incluso, según algunos, con la ayuda de Userkare. Pepy I, cuyos nombres Horus y Se Ra fueron respectivamente los de Merytauy y Pepy, había adoptado primeramente como nombre neswt bity el de Nefersahor, para después cambiarlo por el de Meryre, coincidiendo con una de sus Fiestas Sed. Aunque el Papiro real de Turín asigna a Pepy I veinte años de reinado, cifra, sin lugar a dudas, errónea, tal rey hubo de gobernar al menos casi 50 años, cifra coincidente con la facilitada por Manetón, que le atribuye 53 años de reinado, llamándole Phiops. Su reinado es el más importante de la Dinastía VI. De los primeros años del gobierno de Pepy I nada se conoce. Hechos perfectamente datados se sitúan en sus años de reinado 18, 21, 25, 36 y 42. Entre ellos caben destacar los censos bianuales, la celebración de una Fiesta Sed, el proceso que se siguió contra su primera esposa de nombre Imates, según algunos, culpable de conspiración, y sus posteriores matrimonios con dos hermanas llamadas ambas Ankhnesmeryre, hijas de un noble provinciano del nomo tinta, llamado Khui. Estos matrimonios, de carácter político, pues Pepy I buscaba alianzas con los responsables del sur del país, le dieron diferentes hijos. De la menor de las Ankhnesmeryre tuvo a Neit, y de la mayor a Merenre I (futuro rey) y a Pepy II, que se casaría con su hermanastra, la citada Neit, y que también llegaría a reinar. La política interna de Pepy I, que reformó bastantes aspectos de la administración, se caracterizó por un deseo pacificador, reflejado en su propio nombre Horus Merytauy "El amado de las Dos Tierras". Su matrimonio con dos mujeres que no eran de sangre real directa era señal de la importancia que las provincias habían alcanzado frente a una monarquía que se debilitaba. Pepy I construyó numerosos templos y santuarios en distintos lugares del país, entre ellos, Tanis, Bubastis, Heliópolis, Abidos, Dendera, Hieracómpolis, Edfú y Elefantina; asimismo, efectuó algunos decretos de exención de impuestos a determinados templos (casos de un Decreto de Coptos en relación con la capilla de la reina Ipuet y de otro de Dashur conectado con la pirámide de Esnefru). El reinado de Pepi estuvo repleto de incidentes y desafíos. Ordenó expediciones militares y comerciales (de las que hay diferentes pruebas arqueológicas y documentales) al Uadi Hammamat, Sinaí y Nubia. Con la franja costera de Fenicia continuó los tradicionales contactos comerciales (materiales egipcios de Biblos) y estableció nuevas relaciones con la lejana Ebla (tapa de alabastro con el nombre de Pepy I) y con otros puntos del Próximo Oriente, si bien la penetración de nómadas en Palestina dificultaron las mismas. La vida doméstica se le complicó por lo que parece haber sido una conspiración para asesinarle encabezada por una de sus reinas. Su general Uni relata que a él le fue conferida la responsabilidad de la audiencia del caso en contra de la reina y de su hijo, también implicado. En el Alto Egipto, cada nomo se fue convirtiendo en un estado dentro del Estado. Comienza a disolverse el poder central y se produce un fuerte incremento de poder de los administradores provinciales. Los tributos se pagan anualmente, en lugar de cada dos años. Sin embargo, pudo efectuar un avance por tierras asiáticas, gracias a las cinco campañas dirigidas por el gobernador del Alto Egipto y Amigo Único, llamado Uni, según se sabe por la autobiografía que este importante personaje mandó grabar en su mastaba de Abidos. De Pepy I se conservan una figura de bronce, de tamaño natural, encontrada en Hieracómpolis, una figura sedente, de alabastro, y otra que lo figura como oferente, de rodillas, labrada en esquisto, así como una cabeza, también del mismo material. Es de gran interés histórico una inscripción rupestre del Uadi Maghara (Sinaí) en la que el rey se halla representado por dos veces: en una matando a un asiático y en la otra, tocado con la corona roja, ejecutando un ritual de la Fiesta Sed. La pirámide de Pepi I, de sólo 76 m de lado, situada en la zona meridional de Saqqara junto a las pirámides de otros faraones de la Dinastía VI (a excepción de Ótoes (Teti), el fundador de la estirpe, que erigió su monumento funerario en el punto más septentrional de Saqqara), contenía los más hermosos ejemplares de "Textos de las Pirámides", distribuidos por las cámaras y los corredores. Fue construida hacia el 2.300. En su época, la fama de esta pirámide fue tal que, a partir del Imperio Medio, su nombre Men-nefer (estable y perfecta) se adoptó para designar a la ciudad (Menfis) y se abandonó el antiguo nombre de Ineb-heg (pared o muro blanco), procedente de la luminosa caliza de Tura utilizada para su construcción. El complejo funerario de la misma (templos, calzada, muro) es todavía mal conocido, pues se halla en curso de excavación. Pepi I es conmemorado con un sorprendente retrato en una estatua de cobre, de un tamaño ligeramente superior al natural, acompañada por una estatua similar de uno de sus hijos, probablemente Merenre. Las estatuas, que en el caso del rey ya anciano constituyen un ejemplo temprano y destacable del trabajo del cobre a gran escala, fueron recuperadas del templo en el lugar en que surgió la realeza egipcia, Hieracómpolis. Numerosos vasos de piedra y otros elementos ornamentales (falsas puertas, estelas) y utilitarios (cilindro-sellos, escarabeos), también pétreos, con su nombre y titulatura, testimonian la explotación de las canteras del Uadi Hammamat y de Hatnub durante su reinado.Fue sucedido en el trono por su hijo mayor Merenre I Antiemsaf I.

