Cuchulain

Héroe protagonista de uno de los principales ciclos de leyendas medievales irlandesas. De verdadero nombre Setanta, donde se reconoce el nombre británico del camino, obtiene su sobrenombre de Cu-Chulainn (perro de Culann) después de matar al perro de los ulates, Culann, y prometer que lo reemplazaría como protector. Algunas versiones de su leyenda pretenden que es hijo del propio dios solar Lug y de Dechtira, dotado desde pequeño de una fuerza y de un coraje excepcionales. A los siete años estranguló a un perro feroz y a tres gigantes. Una vez adulto tomó parte en un incalculable número de guerras entre las cuales la más conocida, la razzia del toro de Cooley, tuvo lugar entre los cuatro reinos de Irlanda y el Ulster, del que Cuchulain era el principal campeón. Su furia guerrera es tal que es capaz de contorsiones inverosímiles, con las cuales deforma completamente su cuerpo, lo que acentúa su aspecto sobrehumano y hace de él un ser ciclópeo. De su cabeza emana la "Luz de Héroe", signo de los semidioses y de personajes inspirados por la divinidad. Cuchulain es un "héroe de luz", un héroe civilizador, personificación de la sociedad a la que pertenece, pero a la que él confiere un carácter divino. Representa, también, una especie de culto solar masculino, ya que no existe un dios solar entre los celtas. Otra empresa singular fue un duelo entre Cuchulain y su compañero de infancia Ferdiad, al que mató mediante un engaño, aunque después lamentó su muerte amargamente. Más tarde, Cuchulain pasó un largo período en el infierno céltico (Mag Mel), en donde se enamoró de la diosa Fand, a la que tuvo que abandonar cuando lo reclamó su mujer, Emer. Uno de los episodios trágicos de su vida fue la muerte de su único hijo, al que quitó la vida inadvertidamente el propio Cuchulain tras el engaño de la maga Mebd, rechazada por él. A continuación los enemigos mataron al héroe céltico tras haber conseguido robarle sus armas mágicas, que le había dado la maga Scatch cuando estuvo en Escocia. Para la tradición Cuchulain fue un guerrero que existió realmente o bien, si era hijo del sol, se le consideró una personificación del Bien que combate para derrotar al Mal. Ver, Emer.
 
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