Amaya

o Amaia. Nombre de una ciudad cántabra asentada en lo alto de una fortaleza: Peña Amaya, un macizo de 1.377 m, situado junto a la localidad del mismo nombre al noroeste de la actual provincia de Burgos (España), en lo que fue el límite sur de la Cantabria de época romana, y en una estratégica situación como vigía y puerta de acceso para cualquiera que quisiera internarse en territorio cántabro. La cita más antigua de esta ciudad se encuentra en el Itinerario de Barro, hallado en Astorga (León), y fechado hacia finales del siglo I o principios del siglo II. En la placa numerada como I del citado Itinerario se señala el recorrido de la Via Legione VII Gemina ad Portum Blendium que, partiendo de Legio VII Gemina (León), tiene su final en Portus Blendium (Suances). Durante las Guerras Cántabras, el emperador Augusto tuvo instalado en las proximidades de Amaya un campamento que sirvió de base para la campaña. La segunda mención nos llega a través de la Chronica de lohannes Biclarensis, en la que se explica que el rey visigodo Leovigildo, en el año 574 atacó Cantabria como parte de un plan para acabar con el reino suevo de Galicia; ocupó Amaya, a la que se califica de capital de los cántabros, invadió sus haciendas y devolvió la provincia a su jurisdicción.
 
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