Teofrasto
(372/1-287/6 a.C.). Filósofo y científico natural de Éreso (Lesbos). Viajó muy joven a Atenas, donde frecuentó la Academia cuando Platón era ya viejo. Fue alumno, amigo y colaborador de Aristóteles y su sucesor como director de la escuela peripatética. Teofrasto se unió a Aristóteles después de que este último abandonara la Academia a la muerte de Platón. Emigró a Aso (Tróade), cerca de Lesbos, y se quedó con él allí y en Atenas entre el 335 y el 322, fecha en la que Aristóteles fue obligado a abandonar Atenas. Entonces se convirtió en director de la escuela que su maestro había fundado allí. Se dice que tuvo dos mil alumnos y que fue muy admirado por sus virtudes. Teofrasto fue profesor, compañero y amigo del gobernante ateniense Demetrio de Falero, un general y posteriormente gobernador de Atenas en la época de Casandro; gracias a la influencia de Demetrio, se le permitió a Teofrasto tener una propiedad en Atenas, pese a ser extranjero. Entre el 317 y el 315 aconsejó a Demetrio sobre jurisdicción constitucional y ejerció mucha influencia en la revisión de la legislación ateniense, pero después de la caída de Demetrio en el 307, se le obligó a abandonar temporalmente Atenas por una ley de Sófocles que prohibía las escuelas filosóficas hasta que fueran sancionadas por la Asamblea. Sin embargo, esta ley fue enseguida revocada. Gracias a la influencia de Demetrio, Teofrasto hizo contactos amistosos con Casandro y con Ptolomeo I, y también enseñó a Dinarco. A su muerte fue sucedido por Estratón. Teofrasto fue un incansable investigador y escritor. Continuó explorando los campos de investigación que habían interesado a su predecesor, aunque en algunos aspectos se alejó de la doctrina de Aristóteles, en el sentido de una mayor relevancia de la observación empírica y de una mayor aproximación naturalista a la ética. Cuestionó la gran importancia que daba Aristóteles a los argumentos teleológicos en la discusión de los procesos naturales. La mayor parte de su vasta producción se ha perdido, aunque autores como Cicerón, Séneca, Plutarco, Porfirio y otros eruditos antiguos la conocieron. Sabemos mucho gracias a Diógenes Laercio, que escribió su biografía, en la que se incluía una lista de sus obras. Fragmentos de su trabajo en dieciocho libros "Las doctrinas de los filósofos naturalistas" (incluido su libro "Sobre los sentidos") muestran que desarrolló y criticó la obra de Aristóteles sobre los sistemas de sus predecesores. Es la primera doxografía, o tratado que muestra las enseñanzas de los filósofos anteriores, de carácter sistemático, con una disposición por temas. Sus "Leyes", también en dieciocho libros, eran un estudio comparativo de las leyes y costumbres de las ciudades griegas. Colaboró con Eudemo en la modificación de la lógica modal de Aristóteles y avanzó en el estudio de la lógica proposicional. Creía que el universo es eterno y que los cielos son divinos, pero rechazó la existencia del "éter" como quinto elemento. El filósofo Epicuro adoptó su doctrina sobre meteorología. Los trabajos suyos que se conservan, cuyo texto es notoriamente defectuoso, tratan fundamentalmente de biología, una pasión que compartía con Aristóteles y un campo en el que estableció los cimientos de futuras investigaciones. Sus dos obras sobre botánica, que se conservan, son "Investigaciones sobre las plantas", en nueve libros, que trata de la descripción y clasificación de las plantas, tratado sistemático en el que da noticias sobre cultivos y distribución geográfica de la flora con un rigor científico y un estudio del detalle muy apreciado actualmente, y "Etiología de las plantas", en seis libros, que habla de su fisiología. Tenemos también algunos tratados breves, los tres primeros: "Fuego", "Vientos" y "Piedras", pueden haber sido partes de una obra más amplia titulada "Física". Su "Meteorología" se conservó en árabe. Se conservan igualmente las obras sobre el "Sudor", la "Parálisis", el "Desvanecimiento", los "Olores" y el "Cansancio". Pero su obra más conocida es "Caracteres", que contiene treinta descripciones de tipos de personas que en cierto modo se desvían del comportamiento normal. Su "Ética", además de ilustrar el análisis aristotélico de los vicios y virtudes humanos, es un manual práctico para profesores de retórica. Hay que destacar en Teofrasto el criterio metodológico, que valora sobre todo el conocimiento analítico. Es importante, además, el fragmento que se conserva de su "Metafísica", que recibe el título de la obra homónima de su predecesor Aristóteles, porque revela la personalidad independiente del autor que se permite criticar la doctrina de su maestro en dos puntos: por una parte, rechaza la teoría del primer motor como origen del movimiento universal, reafirmando la actividad y el movimiento como cualidades originarias e intrínsecas a todo objeto natural, tanto terrestre como celeste; por otra parte, basado en la precariedad de las condiciones para el nacimiento y la nutrición de los animales, así como en otras irregularidades que se observan en la naturaleza, pone en duda el carácter universal del principio teleológico que opera en la misma. Por eso, Teofrasto previene contra el abuso de este principio, abuso que podría poner trabas a la comprensión científica del mundo. Ver, Diocles.

