Teopompo

(ca.378-ca.320 a.C.). Historiador de Quíos, hijo de Damasístrato, contemporáneo de Éforo. Estudió con Isócrates, que vivió en Quíos, en Atenas y trabajó como escritor de discursos. Él y su padre fueron condenados hacia el 334 al destierro, teniendo que abandonar Quíos por sus simpatías hacia Esparta. Pero en el 332, Alejandro III Magno lo restituyó para que se opusiera a los líderes propersas de Quíos. Cuando murió Alejandro, en el 323, fue obligado a huir de nuevo y a vagar como un proscrito por todas partes, hasta que encontró refugio momentáneo en la corte de Ptolomeo I en Alejandría. Sin embargo, Ptolomeo decidió eliminarlo por causar problemas, y Teopompo apenas pudo escapar con vida. Aunque recibió ayuda de amigos, murió poco después de estos hechos. Estaba muy influenciado por Isócrates y escribió panfletos políticos sobre temas similares a los de su maestro. Algunos títulos conocidos son: Cartas desde Quíos, Panegírico a Filipo II y Consejo a Alejandro. También escribió un ataque a Platón y a sus seguidores. Viajó mucho por Grecia a la búsqueda de material para su obra histórica, llevó una cuidadosa investigación y se quedó durante algún tiempo en la corte de Filipo II. Sus obras históricas son: Epítome de Heródoto, en dos libros; una Historia de Grecia en doce libros, que continuaba la obra de Tucídides (411) hasta el año de la batalla de Cnido (394), y que puede ser comparada con la obra del mismo título de Jenofonte, aunque es mucho más extensa; y por último, la Historia de Filipo, su trabajo más ambicioso, publicado después del 324 y que se extiende a lo largo de 58 libros de los que tenemos muchos fragmentos y citas. Comenzaban con la ascensión al trono de Filipo II de Macedonia en el 359 y concluían con su muerte en el 336. Esta obra era mucho más que una biografía del rey macedonio o un relato de su reinado: él es el foco principal de un trabajo que se ocupa ampliamente de acontecimientos griegos y no griegos de ese período. Algunas partes de esta obra llegaron a publicarse exentas, como es el caso de la compilación que Filipo V mandó hacer sobre las hazañas de sus ascendientes (que ocuparon un total de dieciséis libros); también la historia del maravilloso país de Merópide, que formaba parte de los libros ocho y nueve de las Filípicas, se publicó con el título de Thaumasia. El punto de vista de Teopompo era aristocrático y proespartano; su estilo, inseguro y retórico, y sus intereses, demasiado amplios: incluían geografía, religión, "milagros" y mitos, por lo que en su obra eran frecuentes las digresiones. Se inclinaba también por la moralización y la condena de los objetos de su estudio; un hombre se salvaba de esta crítica constante: su estadista ideal, Filipo. De acuerdo con la concepción de su maestro, las obras históricas de Teopompo se caracterizan por su estilo cuidado en exceso y por su carácter didáctico (entre los discípulos de Isócrates fue común considerar la historia como una materia útil para los hombres de estado). A estos dos rasgos esenciales hay que añadir la vehemencia de sus juicios críticos y su postura favorable a los ideales oligárquico-aristocráticos. Existen pocos fragmentos de sus escritos a excepción de los relativos a las obras históricas ya citadas.
 
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