Terámenes

o Terameno (Theramenes) (¿-404 a.C.). Estadista ateniense, hijo de Hagnón, natural de Teos. Dirigió la colonización de Anfípolis. Terámenes era un conservador moderado, cuyo deseo de restringir los excesos de la democracia radical condujeron a su caída en manos de los oligarcas radicales. Entró en política en el 411, cuando jugó un papel destacado en el establecimiento en Atenas del gobierno casi oligárquico de Los Cuatrocientos. Después de esto, cuatro meses más tarde, como los planes de los oligarcas fallaron y se produjo oposición por parte del ejército y la marina en Samos, buscó abrir el gobierno a un cuerpo mayor de personas, una asamblea de "Cinco Mil", ya prometida por Los Cuatrocientos y ahora propuesta como elemento necesario para resucitar la "Constitución ancestral'. Jugó un papel importante en la confección de la Constitución. También condujo a la fuerza que destruyó el fuerte establecido por los oligarcas en Eetionea (en El Pireo). Después de la caída de los Cinco Mil, se le dio el mando naval en el 410 y zarpó con su escuadra hacia aguas del Helesponto para asegurar la supremacía ateniense en el mar y expulsar a los que apoyaban a los radicales oligarcas. También ayudó a Arquelao, rey de Macedonia, a tomar Pidna. Terámenes fue fundamental a la hora de persuadir a los Cinco Mil para que se hiciera volver a Alcibíades del exilio y se cooperara con su liderazgo de la flota del Egeo. Se ha discutido su implicación en el 406 en la victoria de las Arginusas, cerca de Lesbos, y en el subsiguiente fracaso de los atenienses, debido a una tormenta, en el rescate de muertos y supervivientes en el mar. En aquel momento, cuando era únicamente capitán de barco, se le puso, junto con Trasíbulo, al mando de la misión. El mal tiempo había impedido la tentativa de rescate, pero Terámenes fue, no obstante, sometido después a juicio en Atenas, acusado de negligencia. Al final, los generales que habían dirigido la flota fueron encontrados culpables de negligencia al proceder ilegalmente y fueron ejecutados. Jenofonte critica a Terámenes por cargar sobre los generales la responsabilidad que él había tenido, pero el siempre crítico Aristófanes no le hace ningún reproche cuando lo menciona el año siguiente en Las ranas. En el 404, estando desocupado a causa del bloqueo naval, el pueblo lo eligió como enviado para negociar la paz con Esparta. Deliberadamente se quedó allí tres meses, para asegurarse el cumplimiento por parte de Atenas de los términos, fueran cuales fueran. A su regreso se le hizo miembro de un equipo de diez personas que arreglaran la rendición y asistió al congreso de la Liga del Peloponeso para hacerse cargo de las últimas y humillantes condiciones. En el verano del 404, Terámenes jugó un papel importante en el establecimiento de los Treinta Tiranos, el gobierno oligárquico que había favorecido Lisandro. Se le encargó que eligiera personalmente a diez de los treinta miembros, cuya tarea principal era establecer una Constitución; colaboró al principio con su amigo radical Critias, que regresó del exilio. A principios del otoño presionó para la creación de una lista de 3.000 ciudadanos que podían ser designados para formar parte del gobierno. Sin embargo, enseguida se produjo una escisión, y cuando protestó por el creciente número de ejecuciones, Critias lo censuró ante el Consejo y le acusó de merecerse el apodo que le habían puesto: "Coturno", es decir, un zapato que sirve para ambos pies. Terámenes se defendió con tanto énfasis que parece que convenció a los consejeros, por lo que Critias vino con un grupo armado, borró el nombre de Terámenes de la lista de los Tres Mil y pronunció la sentencia de muerte. Fue sacado violentamente del altar y conducido a beber la cicuta, después de lo cual él brindó sarcásticamente "en honor del generoso Critias". Fue visto por los escritores del siglo IV, como Aristóteles, como un moderado auténtico. Sin embargo, tuvo una gran responsabilidad en los desastrosos acontecimientos del 404-403.
 
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