Cosus
o Coso. Bajo este nombre y otras variantes del mismo radical, se documenta un dios del noroeste de la península Ibérica que los romanos asimilaron a Marte y, en ocasiones, con Mercurio. Al nombre le acompañaban distintas advocaciones o epítetos, como Calaeunius, Oenaecus, Theinaecus, Udaviniagus, etc. Se asimiló al Marte romano bajo las formas Mars Tilenus o Mars Cariociecus, por ejemplo. Es muy probable que a él se refiera Estrabón cuando dice que los montañeses (galaicos, astures y cántabros) comen principalmente chivos y sacrifican a Ares un chivo, cautivos de guerra y caballos. Este Ares-Coso es el dios de los guerreros que constituyen una hermandad que se reúne en banquetes rituales bajo una organización fuertemente jerarquizada; así parece deducirse del epíteto Eneco, es decir, el Coso de la Asamblea de Guerreros. En tales reuniones, seguramente a las que no podían asistir quienes no fueran miembros, es decir, del grupo de los guerreros, sería en las que se sacrificarían los enemigos con el objetivo de apropiarse de su pontencialidad bélica, rito muy extendido en sociedades dispares. Topónimos y antropónimos formados sobre este radical son muy frecuentes en el área en que se supone se rindió culto al dios Coso.

