Mitógrafo Vaticano

Importante fuente de la mitología griega, enmascara el nombre de cualquiera de los tres autores anónimos de un manuscrito de la Biblioteca Vaticana y en otros manuscritos. Aunque no se cita directamente a ningún autor clásico, destacan dos fuentes principales: Servio y el escolio sobre Estacio. Para el lector moderno no especializado, el interés yace principalmente en las fuentes que se han perdido, de las que el Mitógrafo Vaticano es el único testimonio. Los Mitógrafos Vaticanos procuraron dar un "libro de datos" abreviado de la mitología, despojado de matices, no muy diferente de las Fábulas de Higino, quien sin embargo no proporcionaba historias romanas y por tanto resultaba insuficiente. Tomados en conjunto, los Mitógrafos Vaticanos proporcionan una fuente de los mitos griegos y romanos y su iconografia a través de la Edad Media y el Renacimiento. Sus textos fueron copiados en manuscritos tan tardíos como del siglo XV. El Mitógrafo Vaticano proveyó textos que fueron interpretados alegóricamente para proporcionar una moral cristianizada y unas implicaciones teológicas "hasta la época en que las divinidades paganas florecieron en vicios y virtudes completas". Sus Testimonia, fuentes y pasajes paralelos, suponen documentos claves para trazar la transmisión de la cultura clásica al mundo medieval, que es un tema principal en la historia del pensamiento occidental. El Segundo Mitógrafo Vaticano y el Tercer Mitógrafo Vaticano se distinguen por el hecho de que sus textos, también existen en otros manuscritos: diez del Segundo y más de cuarenta del Tercero, que es el único autor con una posible identidad, un Alberico, quizás trabajando en Londres.
 
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