Partia

o Partiene. Nombre antiguo del Korasán. Cuna del Imperio Parto, que se extendía del Mar Caspio al Indo y al Éufrates. Separada del mar Caspio por las montañas de Hircania. Zona montañosa en su parte septentrional, pero el resto, de llanura esteparia de clima continental acusado y muy pocas lluvias. Ocupa aproximadamente el territorio del moderno Irán. Partia formó parte del Imperio persa aqueménida en el año 540 a.C. y Alejandro Magno la conquistó más tarde. Se convirtió en una satrapía seléucida (Partiana) en el siglo III a.C. pero hacia el año 247 su sátrapa, que se había rebelado contra Antíoco II Theos, fue vencido por Arsaces, que estableció un linaje de reyes Arsácidas que gobernaron un reino independiente hasta el 227 d.C.. Partia creció mucho y ocupó territorios desde Mesopotamia hasta la India, divididos en satrapías. Su capital fue la antigua capital meda de Ecbatana. Partia llegó a plantear una seria amenaza a las provincias romanas de Asia. Sin embargo, ambos poderes estaban técnicamente en paz cuando Craso cruzó el Éufrates el año 55/54 a.C. e invadió Mesopotamia. Aliado con el rey armenio Artavasdes, Craso sufrió una aplastante derrota en Carras que incrementó mucho el prestigio de Partia. Otra invasión romana, dirigida por Marco Antonio el año 36 a.C., fue aplastada por el rey parto Fraates IV. Pero las divisiones internas tales como la revuelta de Tiridates II impidieron que Fraates sacase toda la ventaja de la situación y los dos poderes mantuvieron una paz inestable. La fortuna de Partia se restauró con el ascenso al trono de Artabano III (12-40) y el país se enriqueció como consecuencia de una agricultura de éxito y del comercio a larga distancia. Los mercaderes partos se beneficiaron especialmente de la Gran Ruta de la Seda, que llevaba seda y otros bienes de lujo desde China hasta Roma. Otra invasión romana dirigida por Córbulo tropezó con la resistencia de Vologeso I en el año 63, pero Armenia tuvo que cederse a Roma temporalmente. Trajano luchó victoriosamente en Partia desde el año 113 hasta que la enfermedad forzó su retirada el año 117, y en el 136 los alanos también la invadieron, pero por otra parte el siglo II fue el de una renovada prosperidad del país. Con motivo de la revuelta de Pescenio Nigro (193-194) Partia respaldó al perdedor y Septimio Severo la castigó. La guerra civil entre los arsácidas debilitó todavía más la base del poder de los partos, que culminó con la derrota del rey Artabano V ca. 226 a manos del príncipe sasánida Ardashir. La caballería ligera y los arqueros eran el arma fundamental del ejército parto, que acabó siendo vencido de nuevo por los persas.
 
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