Patrimonio de Pedro

El llamado Patrimonium Petri, la soberanía de los papas comenzó hacia el año 160 cuando el papa san Aniceto levantó en la Vía Cornelia un pequeño túmulo y se fue desarrollando con el paulatino crecimiento de los haberes y posesiones del Pontífice Romano. Bajo el influjo de múltiples causas históricas, tanto económicas, sociales, como políticas, convirtieron al obispo de Roma, primero en un gran terrateniente, y luego en una autoridad civil de enorme influjo social, y en un soberano con súbditos, lo que formó los Estados Pontificios. Las Catacumbas de san Calixto fueron la segunda propiedad del papa; Constantino donó a la Iglesia las basílicas de san Pedro y san Pablo, dotándoles de extensas posesiones; siguiendo este ejemplo, los ricos, los patricios romanos y toda clase de fieles dejaban en testamento muchas de sus posesiones al sucesor del Príncipe de los Apóstoles. El ejemplo se extendió luego por otras provincias europeas, que gracias a la buena administración, los papas se convirtieron en poderosos terratenientes. A causa de las irrupciones de visigodos, hunos, ostrogodos y longobardos, se multiplican las donaciones hasta el año 600. Buscando seguridad espiritual en la Iglesia, muchos descendientes de poderosas familias, haciéndose monjes... renunciaban a sus bienes donándolos a las instituciones eclesiásticas de Roma. Así se formó el Patrimonio de san Pedro.
 
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