SAN JUAN DE LA ISLA

En el territorio de la actual Asturias no es frecuente la aparición de espectaculares y abundantes materiales de la época romana, sobre todo en comparación con la zona mediterránea, sin embargo, los existentes tienen un enorme interés para el conocimiento de la historia regional y, en general, de la península Ibérica. La asimilación de cultos y costumbres de origen oriental entre las antiguas poblaciones de San Juan de la Isla (concejo de Colunga), muestra los contactos que mantuvieron con el exterior los astures transmontanos bajo el dominio romano, que llegaron incluso a modificar su sistema tradicional de creencias con la asimilación de cultos exóticos procedentes del antiguo Irán. La importancia de esta comunidad costera en las fases romana y medieval era ya conocida desde el siglo XVIII, momento en el que aparecieron diversos restos arqueológicos y epigráficos, entre los que destacó la conocida como lápida de Mitra. Este documento llamó la atención, no sólo de los eruditos locales, sino también de los expertos en la antigüedad, ya que el texto reproducía una invocación a un dios de origen iraní. Habida cuenta de nuestros escasos conocimientos sobre las características y evolución de San Juan de la Isla bajo el dominio romano, la presencia aquí de un culto oriental se atribuyó inicialmente a la acción de los militares. No obstante, también se ofreció otra hipótesis alternativa, considerándose la posible influencia de comerciantes llegados de Oriente. En todo el concejo de Colunga hay numerosos indicios de época romana, y lo mismo podemos decir para la localidad de La Isla. Hacia 1850 tuvo lugar el descubrimiento fortuito de algunas edificaciones propias de un castro, sitas en parte noroccidental de La Isla. También en esas fechas se llevó a cabo la excavación de la villa romana próxima a la plaza de la iglesia. En primer lugar estaría el propio Castro de La Isla, una plataforma ovalada bastante amesetada (100x60 m), defendida por la línea de costa y separada en su lado occidental por un posible foso muy colmatado, al que le siguen un talud y un parapeto. En la actualidad estas defensas están muy alteradas por las recientes construcciones. Las características del castro no parecen variar de las que se describen para otros poblados fortificados en la costa asturiana. La cronología del recinto difiere: para unos se trata de un claro campamento romano, mientras otros se inclinan por una datación del poblado en la época prerromana. El carácter de la villa también varía: unos se inclinan por una simple villa romana, y otros dan más importancia a la zona sagrada, y encuadran los vestigios aparecidos como típicos de un mitreo, aunque la mayoría sólo cita un templo romano indeterminado, que algunos interpretaron como los restos de un templo dedicado a Augusto. Por último, también se consideró que las estructuras serían unas simples termas, o incluso la posibilidad de que los indicios fuesen los de un establecimiento industrial para el laboreo del metal, o incluso de un destacamento militar. La duración de esta villa romana abarcaría, del siglo I d.C., por las menciones a las monedas de Tiberio, hasta el siglo III d. J.C., según atestiguarían el mitreo, hipocausto, estucos imitando mármoles, zócalos y mosaicos polícromos. Sin embargo, no conviene olvidar que el establecimiento continúa durante toda la época medieval, iniciándose una cristianización de parte de los restos romanos y extendiendo el ámbito espacial del poblado mediante la construcción de sendas torres, de las que hay información desde el siglo Xl. En las inmediaciones de esta comunidad se sitúa un posible embarcadero romano, desde el que se trasladarían asturcones con destino a Italia. Más concretos son los documentos medievales escritos sobre antiguas pesquerías que habría en la zona de Colunga, entre las que se encontraría la de La Isla y que, obviamente, necesitaría un muelle o atracadero como el que se cita. También son difusos los orígenes del Camino Real que hay en las cercanías del castro, la villa y las torres medievales. Entre los restos encontrados, sin duda la lápida de Mitra representa uno de los testimonios más elocuentes de la importancia de San Juan de la Isla en época romana, ya que refleja la penetración de costumbres religiosas de origen oriental entre los antiguos astures transmontanos. La inscripción debe considerarse también como uno de los testimonios fundamentales para el conocimiento de la religión romana en Asturias. Esta pieza se descubrió en el año 1 794, localizándose en el pórtico de la iglesia. Los sucesivos desplazamientos y reutilizaciones han dañado la lápida. Con seguridad, el teónimo Invictus Deus Austus de esta lápida ha de identificarse con Mitra. Sólo la realización de una excavación arqueológica confirmaría plenamente la existencia del mitreo de San Juan de la Isla, aunque es bastante seguro. La comunidad de este lugar fue un notable centro comercial, vinculado a la ruta del Cantábrico, que desarrollo su actividad más intensa en los dos primeros ss. del Imperio. Con este dato, debieron ser los comerciantes, posiblemente de origen oriental. Quienes difundieron el culto mitraísta en la comunidad astur transmontana.
 
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