Fanes
Dios nacido del huevo cósmico que dividieron Cronos y Ananké, y la deidad primigenia de la procreación y la generación de nueva vida. Con frecuencia se le equipara al más antiguo Eros, que servía la misma función en la Teogonía de Hesíodo. También recibía los nombres de Ericapeo, Metis y Protógono. Fanes era el gobernante de los dioses, y cedió el cetro de su reinado a Nix, su única hija según la tradición órfica, quien a su vez lo dio a su hijo Urano. El cetro le fue arrebatado por la fuerza por su hijo Crono, quien a su vez lo perdió a favor de Zeus, el gobernante final del universo. Se dice que Zeus devoró a Fanes para apoderarse de su poder primigenio sobre toda la creación y repartirlo entre una nueva generación de dioses: los Olímpicos. Fanes aparecía como una hermosa deidad de alas doradas pero era incorpórea por naturaleza e invisible incluso entre los dioses. Se le representa como una deidad hermafrodita surgiendo de un huevo cósmico. Una serpiente se enrosca alrededor de su cuerpo y hay una luna creciente con puntas saliendo desde detrás de sus hombros y un sol sobre su cabeza. Tres cabezas de animales cruzan su cuerpo en su pecho: león, cabra y toro. Alrededor de todo esto está el círculo de los signos zodiacales. En las esquinas se sitúan los cuatros dioses griegos de los vientos. Se ha equiparado a Fanes con el nacimiento de la luz cósmica, y a veces con la propia consciencia primordial surgiendo del amanecer de los tiempos. También se equipara con Mitra.

