Shepsesre Tecnactis
(siglo VIII a.C.). Faraón (727-720) del Tercer Período Intermedio y de la Dinastía XXIV (727-715), que reinó en Sais. También es conocido como Tefnakht o Tefnajt. Miembro de una antigua familia que constituía los "grandes jefes de Ma". Después de la confusión que asoló Egipto a finales de la Dinastía XXI y durante gran parte de la XXII, el país se fragmentó en pequeños Estados, sin que ninguno pudiera ejercer la autoridad sobre todo el país. Mientras que en la zona de Nubia el reino kushita se hacía floreciente en torno a la personalidad de Piankhi, por la zona del delta, Tefnakht I, experto militar y jefe de los meshuesh, pudo titularse desde Sais en el 740 y después de Osorkón "Gran Jefe de los libu y Gran Príncipe del oeste". Tecnactis controlaba parte del Delta, y logró apoderarse de Menfis organizando una coalición de dinastas para oponerse al progresivo avance de los etíopes o nubios. Poco a poco fue apoderándose de las demarcaciones provinciales del Bajo Egipto, agrupando en torno suyo a los responsables de Damieta, Sebennytos, Busiris, Mendes y Pi-Soped. Igualmente, los reinos de Athribis y de Tanis, dirigidos por Osorkón IV, le rindieron pleitesía, a los que se sumaron pronto Leontópolis (Iuput II), Heracleópolis (Peftjauauybastet) y Hermópolis (Nimlot). Esta aparente unidad política fue debida en buena parte no sólo al prestigio de Tefnakht I, sino también al inminente peligro del Alto Egipto, controlado por el rey de Kush. Una flota de los coaligados libios se dirigió hacia el sur, siendo destruída por el ejército etíope en la Tebaida. Enterado Piankhi de los progresos de Tefnakht I, le hizo frente, recuperando numerosos enclaves, entre ellos Hermópolis, Heracleópolis y Menfis, de donde tuvo que huir Tefnakht I a uña de caballo (Estela de la Victoria, hallada en Gebel Barkal y hoy en El Cairo). Numerosos monarcas del delta rindieron pleitesía al conquistador Piankhi. Tras unas ceremonias religiosas, nuevos príncipes, (Osorkón, Padiieset) se sometieron al rey kushita, de hecho dueño absoluto de Egipto. Tefnakht I tampoco pudo hacer frente a las tropas de Piankhi desde Mesed, viéndose obligado a quemar sus pertrechos y barcos y a esconderse en los arenales del delta. Desde allí prestó juramento de fidelidad a Piankhi, de la Dinastía XXV. Aún en vida de Piankhi, aprovechando su lejanía, los dinastas del Delta recobraron su independencia. Tecnactis se proclamó faraón y fundó la Dinastía XXIV saíta, sin que Piankhi reaccionase. Reinó durante unos ocho años y fue sucedido por su hijo Bakenrenef, que fue depuesto por el sucesor de Piankhi, Shabaka. Sin embargo, la familia de Tecnactis obtendría nuevamente el estatus real en la Dinastía XXVI saíta. Ni Tecnactis, ni su hijo y sucesor Bakenrenef, hicieron nada contra los últimos representantes de las Dinastías XXII y XXIII, que seguían reinando oscuramente en Tanis-Bubastis y en Leontópolis respectivamente. Tanto él como su hijo, se vieron progresivamente amenazados por la presión que el Imperio asirio ejercía sobre Palestina, intentando vanamente ayudar a reyes y príncipes de Judá, Filistia y Fenicia, entre otros.

