Nefertumjure Tarco

(ss. VIII-VII a.C.). Faraón (690-664) del Tercer Período Intermedio y de la Dinastía XXV (716-656), llamada etiópica por Manetón, autor que le llama Tarkos y le asigna 18 años de reinado. También se le conoce como Taharqa o Taharka o Tearco o Tarco o Taharco. Fue hijo de Piankhi y de la reina Abalé (Abiru) y fue escogido por su hermano y predecesor en el trono, Shabataka, para reinar. Su nombre de coronación, ceremonia que tendría lugar en Menfis, fue el de Nefertumkhure. Su reinado se conoce por las numerosas referencias existentes en sus monumentos (con dicho rey se volvió a construir en Egipto como en los mejores tiempos) y en sus textos (entre ellos, los descubiertos en Kawa, al norte del Sudán, la Estela de Tanis y la Estela de Luxor) y por las Crónicas asirias. Los asuntos del Alto Egipto los dejó en manos de Mentuemhat, príncipe de Tebas y Cuarto Profeta de Amón. Los asuntos religiosos fueron controlados por la Gran Esposa de Amón, Shepenupet II, que era hermanastra suya. Taharqa hubo de enfrentarse a los asirios a causa del control y dominio de Palestina, haciendo campaña contra ellos en Tiro y Ascalón. Sin embargo, hubo de ceder ante los ejércitos de Asarhaddón, que le derrotaron en tres batallas (una en Menfis), viéndose obligado el faraón a huir a Tebas. Asarhaddón, que tomó el título de "Rey de los reyes de Mushur (Egipto), Patros (Alto Egipto) y Kush (Etiopía)" y que organizó el país instalando junto a los jefes locales a virreyes y gobernadores asirios, volvió a su país, levantando por el camino estelas conmemorativas de sus victorias sobre los egipcios. Cuando preparaba el asirio un nuevo ataque contra el país del Nilo, debido a los continuos disturbios, le sorprendió la muerte (669). Taharqa pudo así gozar de dos años de tranquilidad, pero el nuevo rey asirio Asurbanipal volvió sus armas contra Egipto, no pudiendo hacer tampoco nada el rey Taharqa contra las fuerzas invasoras, teniendo que huir nuevamente a Tebas después de ser derrotado en Karbaniti. Tras situar Asurbanipal a gobernadores de confianza regresó a Nínive, pero al pactar aquellos (se trataba de Nekao I de Sais, Sharruludari de Tanis y Pekrurpekrur de Persopdu) con el faraón Taharqa en contra de Asiria, los generales de ocupación pudieron capturarlos y enviarlos a la Corte asiria, en donde fueron ajusticiados. A uno de ellos Asurbanipal le perdonó la vida (Nekao I), situándolo en Sais bajo protectorado asirio; asimismo, a su hijo Psammético I le concedió Athribis. El rey Taharqa ante estos hechos ya no regresó más a Egipto, sino que permaneció en Napata, en donde levantó numerosos templos, santuarios, estatuas y estelas. Sobre su familia conocemos los nombres de algunas de sus esposas, en su mayoría hermanas suyas (Tekahatamani, Naparaya) y el de la Gran esposa, la reina Atakhebasken. Taharqa fue sucedido por su sobrino Tanutamón con quien había compartido, al parecer, un año de corregencia. Su reinado fue el más próspero de todos los reyes kushitas. Fue un entusiasta de las antiguas tradiciones y buscó siempre emular las grandezas del pasado de Egipto. Estimuló a los artesanos y artistas a poner sus habilidades al servicio de la corte y de los templos. En su interés por rememorar las glorias pasadas, anticipó las tendencias arcaizantes que llegaron a ser una característica dominante en el arte y en la arquitectura de la Dinastía XXVI. Su política monumental en Egipto fue particularmente activa, destacando por haber cubierto Egipto y Nubia de monumentos, siendo el mayor constructor de los reyes etíopes: hay que destacar la columnata del templo de Amón en Karnak, Medinet Habu, Edfú, etc. y sobre todo embelleció Tanis, donde le gustó residir. Al igual que muchos otros reyes nubios, fue enterrado en una pirámide en la que fueron encontradas 1.070 estatuillas shabti.
 
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