Milcíades el Joven
(ss. VI-V a.C.). General y estadista ateniense, hijo de Cimón y miembro del clan Filaida. Fue arconte epónimo en el 524-523. Ese año, su padre, tras obtener en Olimpia la tercera victoria consecutiva, fue asesinado por una orden secreta de Hipias, tirano de Atenas, quien envió a Milcíades al Quersoneso Tracio, en donde su tío paterno, también de nombre Milcíades, había fundado un asentamiento de colonos atenienses. Hipias deseaba restablecer su control sobre la colonia y envió a Milcíades para que sucediera como gobernante a su hermano Esteságoras. Milcíades actuó allí como un verdadero rey con los nativos, lo que produjo malestar entre los colonos provenientes del Ática. En Tracia, Milcíades se casó con Hegesipila, hija del rico rey tracio Oloro, que le dio un hijo, el célebre Cimón II, más recordado y conocido por la historia, únicamente como Cimón. Antes de ese matrimonio, Milcíades había estado casado con una mujer ateniense, de la que también había tenido hijos, entre ellos, la también célebre Elpinice. En un primer momento, Milcíades estuvo al lado del rey persa Darío e incluso lo acompañó en su expedición a Escitia (ca. 513); junto con otros griegos, fue dejado en la retaguardia para defender el puente sobre el Danubio que Darío había construido, actuación del rey persa que no le gustó y fue la causa de su separación. Con posterioridad expuso que había intentado persuadir a los otros griegos para que destruyeran el puente, evitando así el regreso de Darío, pero Histieo, tirano de Mileto, lo impidió. Después de un breve exilio tras la invasión de Escitia, Milcíades volvió a la vida pública gracias a los tracios en el 496. Cerró un convenio con Atenas por el cual conquistó Lemnos e Imbros y favoreció el establecimiento de cleruquías. Tras concluir la revuelta jonia, en la que había participado, Milcíades decidió su regreso a Atenas (493). Al llegar, tuvo que sufrir una grave acusación por su "tiranía" en Tracia, promovida seguramente por los Alcmeónidas, uno de los bandos que se disputaban el poder en Atenas. Sin embargo, Milcíades salió fortalecido de este enfrentamiento, con lo que se convirtió en una de las figuras más importantes de la vida política de Atenas, donde era visto como el jefe adecuado para la lucha inminente contra los persas. Fue nombrado estratega (490) y aconsejó el acercamiento a Esparta como elemento clave para vencer en el inminente enfrentamiento con Darío. Tras el desembarco de las tropas persas en la llanura de Maratón en el 490, logró convencer al polemarca Calímaco y a la mayor parte de sus colegas, entre ellos Arístides y Temístocles para enfrentarse a los persas allí mismo, alcanzando una victoria decisiva. Sin duda alguna, hay muchos ornamentos en torno al papel que tradicionalmente se le atribuye en la victoria, pero debió de haber sido crucial al persuadir a los indecisos líderes atenienses para que atacaran. Aquella fue una importante victoria de las tropas atenienses frente a la poderosa armada persa, lo que supuso un importante apoyo moral para Grecia. A pesar de todo, la implacable oposición de Jantipo. que veía en él a un posible tirano, amenazaba su popularidad, por lo que intento reforzar su posición con una campaña marítima contra Paros en la primavera del 489, pero fracasó por completo. Herido accidentalmente durante el sitio, regresó a Atenas, donde fue acusado por Jantipo de haber engañado al pueblo y condenado a una multa de 50 talentos, que pagó su hijo Cimón. Murió poco después, de las consecuencias de su herida. Su retrato, del que se posee una copia, debió de ser erigido después de su muerte por los cuidados de su hijo Cimón.

