Procónsul

Magistrado romano. Un procónsul tenía la autoridad (imperium) de un cónsul, aunque no desempeñase esa función, para mandar un ejército o gobernar una provincia. Solía ser un cónsul al que se le prorrogaba el imperium para que pudiera terminar una guerra. El término deriva de la expresión pro consule "en lugar del cónsul" que indicaba el hecho del mantenimiento del imperium por parte del magistrado en cuestión en lugar del cónsul al que le correspondería asurnirlo en la nueva legislatura. La primera vez que aparece es en el año 326 a.C. cuando Publio Filón vio prolongada su autoridad consular (prorogatio imperii). La prorogatio se convirtió en una práctica normal para atender la escasez de magistrados con imperium para gobernar el Imperio y a partir de la mitad del siglo II a.C., para confiarle el gobierno de una provincia. Tras el año 146 se convirtió en un procedimiento habitual para prorrogar el mando en las provincias a estos magistrados. Tras Sila los cónsules y pretores tenían que permanecer en Roma mientras que las provincias eran gobernadas por antiguos magistrados en condición de procónsules. A partir del 52 a.C. los cónsules sólo pudieron ser procónsules con un intervalo de cinco años. Augusto mandaba sus provincias como procónsul, siendo sus gobernadores legados con rango de propretores, mientras que las provincias "senatoriales" eran gobernadas por antiguos cónsules o pretores como procónsules. Ver, Promagistrado, Imperium proconsulare.
 
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