Profetas

Libros de los. En hebreo se denominan "Profetas posteriores" los libros de la Biblia que contienen las enseñanzas de los profetas de Israel, a diferencia de los "Profetas anteriores", cuyos escritos son llamados "libros históricos". En los libros de los "Profetas posteriores" se recogen los dichos, oráculos y visiones de los profetas literarios, esto es, de las tres grandes personalidades de Isaías, Jeremías y Ezequiel, y de los doce profetas llamados "menores". Los más antiguos son del siglo VIII a.C. (Isaías, Amós, Oseas, Miqueas), y los más recientes, posteriores al exilio, de los siglos VI y V a.C. o aún más tardíos, (Malaquías, etc.). El fenómeno del profetismo no es exclusivo de Israel, sino que se da en otros muchos pueblos. Figuras de carácter profético están documentadas en Mesopotamia, Egipto y Canaán desde el segundo milenio a.C.. En Israel, los primeros profetas mencionados en las fuentes literarias son del siglo IX a.C.: Elías y Eliseo, junto a grupos de profetas de carácter extático. En esa primera etapa hay relatos sobre los profetas, que se fijan sobre todo en sus milagros y acciones simbólicas, aunque todavía no se recogen por escrito sus oráculos y vaticinios. Es a partir del siglo VIII a.C. cuando empieza propiamente el período de la "profecía literaria",es decir, cuando las palabras de los profetas comienzan a recogerse por escrito. Aunque por esa época existieran profetas cultuales, unidos a la vida de los santuarios, y profetas de corte, las figuras que dejaron sus mensajes en forma escrita eran de carácter más carismático y se sentían por lo general "llamados" por Dios para llevar a cabo su misión profética. El mensaje de los profetas suele ser una invitación a la práctica de la justicia a nivel individual y colectivo, a buscar a Dios y rendirle obediencia con un culto exclusivo. El profeta denuncia los excesos y abusos de la clase dominante, recuerda a todos las obligaciones que tienen y, al mismo tiempo, anuncia la salvación si se da la conversión. Dios, señor de la Historia, castiga las infidelidades de Israel y de las demás naciones, pero acabará estableciendo su reinado sobre todos los hombres. La redacción literaria de estos libros es compleja: casi todos los libros son el resultado de la recopilación de materiales diversos, dichos proféticos, oráculos (en forma de invectiva, de amenaza o de promesa), informes, narraciones, disputas, canciones, etc. sólo parcialmente relacionables con la actuación del profeta histórico a cuyo nombre se han unido. Discípulos de esas figuras proféticas y otros redactores añadieron otros elementos procedentes de distintas épocas y ambientes. Todo ello experimentó además, por lo general, una reelaboración final.
 
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