Tarsis
Aldea que en época romana formó parte de la Bética, situada en pleno corazón de la actual comarca del Andévalo, que ha sido durante muchísimos siglos una zona minera. Sus orígenes se remontan a tiempos bíblicos en cuyos textos se hace mención al pueblo de Tarsis (la letra h intercalada del nombre del pueblo será incorporada en tiempos de la Compañía británica a finales del siglo XIX). A la extensa y notable elevación de terreno desde donde se domina el extenso Andévalo lo llamaban Sierra Tarse. Este nombre era toda una revelación, ya que al pie del cerro estaban los vestigios aun notables de un extenso pueblo antiguo: el Tharsis fenicio. Sobre la importancia de la Sierra Tarse en la historia de la minería, hay que decir que el aprovechamiento del cobre nativo se pierde en la antigüedad. Se han hallado objetos en algunas excavaciones, muchos de ellos herramientas antiguas, y no es fácil saber si su enterramiento fue debido a repentinos hundimientos o por abandono en el lugar del laboreo. Se encontraron martillos de piedra, martillos de diorita, sepulturas con siluetas humanas en la piedra, hachas de cobre puro en forma de láminas planas, lo que parece demostrar que los primitivos habitantes de la zona trabajaran y explotaran riquezas subterráneas dejando así un legado cultural a habitantes de la edad Antigua: los Tartesos. Los fenicios visitaron todo el sur peninsular desde el siglo VIII a.C. y comerciaron en esta zona con los tartesios, herederos de una explotación ancestral de las minas de la Faja Pirítica de Huelva. Los fenicios, avezados comerciantes y navegantes, se internaron poco, fijando en la costa sus establecimientos hicieron comercio en los pueblos del interior, buscando el cobre de estas minas. Llegó una época de gran fomento de producción, y el Rey Salomón unió sus flotas a las de Hiram I rey de Tiro, para comerciar en "Tarshish", que la mayoría de historiadores identifican con algún puerto en el Mar Rojo. De esta época data probablemente el desarrollo de las actuales minas de Río Tinto, y es entonces cuando los indígenas debieron de establecer una estación donde recibían los metales para luego mandarlos al puerto y cuando dieron al cerro alto existente en Río Tinto el nombre de Cerro Salomón. Hacia el siglo VI a.C., los cartagineses tomaron el relevo de los fenicios en el comercio por el Mediterráneo occidental. Durante el siglo III a.C., comenzaron la conquista de Hispania, poniendo especial celo en la explotación de los yacimientos metalíferos, como los de la Faja Pirítica y Carthago Nova. Los romanos ignoraban los abundantes criaderos metalíferos en Hispania. La fecha que se puede señalar como comienzo de la prosperidad es la que comienza con el emperador Augusto, confirmado por la aparición de monedas, objetos de plomo, hierro, cobre y cerámica. Otra prueba es el hallazgo de numerosos pozos que existen en algunos cerros de la comarca. En algunas minas han sido encontradas espirales de Arquímedes o ruedas hidráulicas para el desagüe, así fue el caso de la hallada en el criadero Norte de las minas de Tharsis, una instalación de 14 ruedas hidráulicas dispuestas en pareja. Cinco siglos duró este período industrial romano. A partir del siglo III las invasiones germanas del norte cesaron repentinamente la actividad minera, y las poblaciones volvieron al cultivo de las tierras por aquel entonces estériles. Los sitios donde estaban las industrias se cubrieron de maleza y la tradición de los pastores conservó los nombres de Salomón, Tarsis, Tarse... En el tiempo que duró la dominación goda en La Sierra de Tarse la historia no deja indicios de explotación minera. Hoy, Tharsis, aldea que pertenece a Alosno, un pueblo de la provincia de Huelva, comunidad autónoma de Andalucía, España.

