Poliorcética romana en el siglo IV
Las técnicas de asedio de los ejércitos romanos de época bajoimperial echaban sus raíces en la experiencia adquirida en el mundo grecorromano a lo largo de más de seis siglos. Se habían mantenido, sin apenas variación, las tres formas fundamentales de conquistar una ciudad:
)o( Obsidio u obsessio: consistía en bloquear la ciudad evitando la llegada de víveres y tropas de socorro. Para ello la ciudad tenía que ser aislada por medio de una línea de bloqueo formada por castra, castella y una empalizada reforzada por torres. Este tipo de ataque se ponía en práctica contra ciudades que disponían de fortificaciones complejas y escasos recursos con los que mantenerlas.
)o( Repentina oppugnatio: es lo que actualmente conocemos como asalto. Esta práctica se realizaba contra ciudades mal defendidas pero con abundancia de víveres. Lo más normal era utilizar escalas para sobrepasar los muros por medio de un asalto directo.
)o( Longinqua oppugnatio: es el típico caso de asedio y combina métodos de los dos anteriores. Su uso solía producirse ante ciudades dotadas de buenas construcciones defensivas y de abundantes provisiones. Así, tras aislar la ciudad de forma metódica, se combinaban trabajos de asedio con el empleo de la maquinaria bélica. Este es, sin duda, el tipo que más interesa por su notable interés poliorcético. )o(
En el período bajoimperial, las técnicas de circunvalación fueron perdiendo importancia a favor de los asaltos y de los asedios activos con máquinas de asedio. Los intentos de rendir una ciudad por hambre fueron perdiendo peso de forma progresiva a causa de su elevado coste económico y de la presencia de máquinas de asedio que incitaban a la acción.

