Albaneses
Pueblos de Asia, vecinos de Armenia. Pretendían descender de los tesalienses compañeros de Jasón cuando después de haber robado a Medea y cuando ya tenía de ella hijos, volvió a Colchos donde encontró vacante el palacio y los estados del rey Eetes. Adoraban los albanenses a Júpiter, al Sol, y sobre todo a la Luna, a la cual tributaban un respeto particular y cuyo templo se hallaba cerca de Iberia. Para la guardia de este templo había un sacerdote que gozaba del primer lugar después del rey y tenía la inspección sobre los demás sacerdotes sobre todo cuanto pertenecía a la religión. La mayor parte estaban poseídos de un entusiasmo extraordinario que les hacía veces pronosticar varios oráculos. El fanatismo de algunos llegaba al extremo de irse solos y errantes por los bosques; cuando determinaban prenderle, le ataban con una cadena que llamaban sagrada, y le mantenían por espacio de un año con magnificencia. Posteriormente cuando creían que había llegado la ocasión de sacrificarlo a la diosa, le conducían al templo y después de haberle perfumado le atravesaban el corazón con una lanza sagrada reservada para sacrificar las víctimas humanas. Luego deducían del cadaver varias adivinaciones que anunciaban al público, y por fin le trasladaban a otra parte donde la muchedumbre le pateaba creyendo de este modo purificarse.

