Urso

o Ursona u Orsón o Ursae. Ciudad prehispana que se asienta sobre una plataforma calcarenítica de época terciaria, a 398 m de altutud. Según se deduce de los restos arqueológicos superficiales, entre los que han aparecido numerosos fragmentos de cerámicas bruñidas y pintadas con temas geométricos, el origen de Urso habría que situarlo en el Bronce Final, hacia el año 1.000 a.C.. El impacto de las colonizaciones fenicias se dejó sentir pronto en Urso, como lo demuestran los ajuares de las tumbas, datadas hacia el siglo VII a.C.. A Urso llegarían los productos fenicios de Gadir (Cádiz) a través de las rutas interiores de comercio seguidas por los colonizadores para establecer contacto con las élites tartésicas del valle del Guadalquivir. Urso estaba atravesada por la vía que unía Hispalis con Antikaria, perpetuada hoy por la Vereda Real de Granada, que cruza el yacimiento arqueológico de este a oeste. La importancia de Urso en la antigüedad queda reflejada en las referencias de diversos autores clásicos, tales como Apiano, Diodoro, César, Estrabón o Plinio. Pero más significativas aún que estas citas son los numerosos hallazgos arqueológicos de todo tipo acaecidos en el yacimiento, entre los que destacan especialmente los relieves de guerreros indígenas procedentes de una tumba monumental, y la ley colonial denominada Bronces de Osuna, uno de los testimonios epigráficos más importantes del mundo romano. Urso aparecería muy tempranamente en los textos clásicos, si se refiriera a ella la mención de Apiano de una "Orso" como refugio invernal de las tropas de Gneo Escipión en el año 212 a.C., en el transcurso de la Segunda Guerra Púnica, si bien no es verosímil que a estas alturas los romanos pudieran invernar en medio del territorio cartaginés. Posteriormente se cita como lugar de paso de las tropas que Fabio Máximo dirigía contra Viriato. La ciudad llegó a ser uno los baluartes principales de los hijos de Pompeyo en su lucha contra César, y se mantuvo como último escollo frente a éste tras la batalla de Munda y la rendición de otras ciudades del bando pompeyano. Tras un largo asedio, la ciudad cayó en manos de César, quien la convirtió en colonia, otorgándole el estatuto de "colonia de ciudadanos romanos", con el nombre de "Colonia Genetiva Julia". La ley de fundación colonial se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, y es conocida como Lex Ursonensis. La ciudad se convirtió después en uno de los centros más desarrollados de la Bética, formando parte del "Conventus Astigitanus", cuya capital era la ciudad de Astigi (Écija). A fines del siglo I, Plinio el Viejo la cita como Colonia Genetiva Urbanorum Urso. Las excavaciones han puesto al descubierto estructuras de hábitat, fortificaciones y necrópolis pertenecientes a épocas diversas, que abarcan desde el período orientalizante hasta la Edad Media, todo lo cual confirma una prolongada continuidad del poblamiento en la zona. De entre los numerosos restos constructivos que aún se conservan destacan el teatro y las tumbas hipogeas de la Vereda Real de Granada. Durante la época visigoda y musulmana la ciudad permanece en un segundo plano. Hoy, Osuna, provincia de Sevilla, comunidad autónoma de Andalucía, España. Ver, Turdetanos.
 
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