Aretusa

Hija de Nereo y Dóride. Una de las ninfas de Ártemis. Un día que se estaba bañando en un arroyo, fue sorprendida por Alfeo, quien persiguiéndola vivamente, la obligó a implorar el socorro de Ártemis, que la transformó en fuente. Alfeo reconoció a su amante bajo esta metamorfosis y, volviendo a tomar su figura de río, mezcló sus aguas con las de Aretusa. Plinio y muchos otros escritores antiguos creyeron que el Alfeo, río de Arcadia, continuaba su curso por debajo del mar, y volvía a salir en la costa de Sicilia, en razón a que, según decían, si se arrojaba alguna cosa en el Alfeo, se encontraba después en Aretusa. Añade Plinio que, mientras se celebraban en Olimpia los juegos de su nombre, por donde pasaba el Alfeo, el agua del Aretusa olía a estiércol, porque se arrojaba en el río griego todo el el estiércol de las víctimas y de los caballos. Aretusa era realmente una fuente de la península de Ortigia donde estaba el palacio de los antiguos reyes de Siracusa a una milla de la ciudad. Cicerón dice que esta fuente hubiera sido enteramente cubierta por las aguas del mar de no estar resguardada por una calzada de piedra. A cierta distancia de la Aretusa hay otra fuente de agua fresca cuya agua traspasa las ondas saladas sin contraer su mal gusto. Es presumible que los antiguos no tuvieran conocimiento de la fuente Aretusa, pues de lo contrario no habrían dejado de citarla como una prueba del viaje de Alfeo por debajo las aguas del mar. El perfil de la ninfa figura en las monedas (decadracmas) acuñadas a partir del año 480 a.C.. Ver, Alfeo, Náyades.
 
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