Belinuncia
Hierba consagrada a Apolo cuyo jugo empleaban los galos para envenenar sus flechas. Le atribuían también la virtud de hacer llover y así es que cuando el país se hallaba en gran sequedad, cogían esta yerba con particular ceremonia. Se juntaban las mujeres y escogían a una doncella que presidiera la función; esta joven se quitaba los vestidos y enteramente desnuda marchaba al frente de otras mujeres para ir en busca de esta hierba divina que entonces llamaban Balisa. Cuando la habían encontrado la arrancaba de raíz con el dedo pequeño de la mano derecha. Al mismo tiempo sus compañeras cortaban ramas de árboles que llevaban en la mano siguiendo a la doncella, que iba a colocarse al borde de una ribera vecina, sumergía en ella la hierba sagrada, sus compañeras sumergían igualmente las ramas y las sacudían sobre el rostro de la joven; después de esta ceremonia cada una marchaba a su casa siendo la obligación de la que presidía ir andando de espaldas durante todo el camino.

