Épafo

Cuando Io, amada por Zeus, hubo quedado transformada en vaca, anduvo errante por toda la tierra, perseguida por la cólera de Hera (Ver, Io), y acabó por encontrar un refugio a orillas del Nilo, donde, recuperando su figura humana, dio a luz a un hijo, Épafo. Pero Hera, que perseguía al niño con su odio, encargó a los Curetes que lo ocultasen, y éstos cumplieron tan a la perfección su cometido, que no pudo encontrarlo. Zeus mató a los Curetes, e Io reanudó la búsqueda de su hijo. Supo que lo criaba la esposa del rey de Biblo, en Siria, por lo cual se trasladó allí, lo recuperó y lo volvió a traer a Egipto, donde lo educó. Cuando el niño llegó a ser hombre, reinó en el país, sucediendo a su padre adoptivo, Telégono. Épafo casó con Menfis, hija del dios-río Nilo, y tuvo de ella una hija, Libia, que dio nombre al pais vecino de Egipto. Luego tuvo aún otras dos hijas, llamadas Lisianasa y Tebe. A veces se le atribuye por esposa a Casiopea (Ver) en vez de Menfis.
 
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