Jnemibre Amasis
(siglo VI a.C.). Faraón del Período Saíta y de la Dinastía XXVI (672-525), que reinó entre 570-526. En egipcio Ahmes o Ahmés o Aah-mes. También conocido como Amasis o Amosis II. General que acaudilló la reacción nacionalista contra Haaibre Ápries, a quien sucedió. No parece haber tenido parentesco con el anterior rey, a pesar de lo cual Manetón le incluye dentro de la misma Dinastía XXVI. Parece ser que apenas subido al trono, tuvo que hacer frente aún, a un postrer intento de intervención de Nabucodonosor II, quien tal vez llegó hasta el Delta, pero sin aparentes consecuencias. Amasis fue especialmente hábil en atraer bajo el control del Estado a las numerosas y crecientes comunidades de extranjeros que vivían en Egipto en aquella época, y en establecer una relación armoniosa con sus vecinos. Fue un rey extraordinariamente popular y gobernó con habilidad y prudencia, lo que no le libró de críticas irrespetuosas dirigidas a su vida privada. Su fama de vividor, justa o no, no impide considerarle como el último gran rey indígena de Egipto. Casó con una hija de Psamético II, hermana o hermanastra de Haaibre Ápries. El nacionalista Amasis, resultó ser el más filoheleno de los reyes saítas. Se alió con Cirene y casó con una princesa cirenaica. Concentró a los comerciantes, con todo el comercio griego, en Náucratis, mientras que de los mercenarios griegos hizo su guardia personal. Hacia el 565 se apoderó de Chipre, hecho sin precedentes en la historia egipcia, probablemente para contrarrestar la caída de Tiro. Una de las preocupaciones de Amasis serán los impuestos. Heródoto le considera el inventor del impuesto sobre las rentas: "que todo egipcio hiciera conocer al nomarca, anualmente, sus medios de subsistencia; quien no lo hiciere y no justificare fuentes honestas, fuera castigado con la pena de muerte". Con este sistema fiscal, se piensa que su reinado fue el más próspero de la época. Al igual que sus predecesores del Período Saíta, fue un gran protector de la cultura, la cual se caracteriza por un constante esfuerzo de retorno a los orígenes, que dió a la cultura saíta un marcado caracter arcaizante. Adornó el país con monumentos magníficos. Ante la ascensión persa, se coaligó con Nabonido de Babilonia, Creso de Lidia y Esparta, para intentar contrarrestar su creciente poder. Ciro II se adelantó a sus movimientos apoderándose de Sardes, capital de Lidia en Asia Menor, donde hizo prisionero a Creso (546). Los persas no se detuvieron y se apoderaron una tras otra de las ciudades griegas de la Jonia, en la costa egea del Asia Menor. Amasis, tras ver caer a todos sus aliados, fijó una nueva alianza con Polícrates, tirano de Samos, que disponía de una poderosa flota. El fallecimiento de Amosis fue considerado la ocasión propicia por Cambises II, hijo de Ciro II, para atacar Egipto. Su hijo, el nuevo faraón Anjkare Psamético III, apenas tuvo tiempo de subir al trono. Vencido por Cambises II, los persas se apoderaron rápidamente de Egipto, poniendo punto final al Imperio Saíta.

