Menfis

o Memphis (en egipcio antiguo también Tawi o Tauit, desde el Imperio Medio, Men-nefer o Mennofer, en árabe Mit-rahina). Su antiguo nombre era Ineb-Hedj (pared o muro blanco) procedente de la luminosa caliza de Tura utilizada para su construcción. El nombre con que se la conoce actualmente no deriva del originario, sino, a partir del Imperio Medio, del barrio artificial construido para mantener el culto funerario de la pirámide del faraón Fiope I (Pepi I), y como consecuencia de la fama de la pirámide de Pepi I (su nombre era Men-nefer "estable y perfecta", o Mennofer "la perfección permanente"), deformado en Menfis, mucho más tarde, por los griegos. Se encuentra en la unión del Delta con el valle del Nilo. Su importancia en el Período Tinita, residía en el hecho de que por el sur de su nomo pasaba la frontera entre los reinos del Alto y del Bajo Egipto, la "Balanza del Doble País", y que por tanto era el lugar óptimo para regir una monarquía doble como era la egipcia en ese momento, aunque no es seguro cual fuera la capital del Estado en ese Período. Fue convertida definitivamente en capital del Estado, por los reyes de la Dinastía III y sobrevivió como el más activo centro urbano egipcio, si no el más importante, hasta el final de la Dinastía faraónica. Aquí se construyó durante la Dinastía I el palacio real, seguido sin duda por otros construidos por los faraones del Imperio Antiguo. El templo de Ptah, primitivo dios originario del lugar considerado como el patrón de los artesanos e identificado por los griegos con Hefesto. Hijos suyos eran los enanos patecos, auxiliares suyos especialmente en los trabajos metalúrgicos. Fue pronto acompañado de otros templos dedicados a otras divinidades, como Sacmis, la diosa león originaria también de Menfis y considerada la esposa de Ptah. A estos dioses se unió en un momento dado, Nefertem, el dios del loto perfumado, al que se consideró hijo de aquellos, completándose así la tríada menfita. Era, pues, un centro religioso de primer orden. De su emplazamiento urbano, en torno a la actual Mit Rahina, sólo han subsistido el templo de Ptah, con restos desde el Imperio Antiguo hasta la Baja Época, así como restos urbanos de menor entidad entre los que tal vez merezca destacarse un palacio de Mineptah. Además, su condición de capital del Estado la convirtió en el principal centro administrativo de Egipto, donde quedaron centralizados todos los servicios. Ello produjo en la ciudad una gran concentración de gente letrada, que propició, en estos círculos, la difusión de gran número de especulaciones intelectuales y el progreso de las ciencias. También se sabe que, en épocas posteriores, fue el principal centro artesano e industrial de Egipto, que en ella se encontraban el arsenal de armas del Estado y los astilleros, y no hay ninguna razón para no pensar que todo ello no hubiera empezado en el Imperio Antiguo, sino todo lo contrario. En concreto, en época saíta, su importancia militar (el principal astillero egipcio estaba situado en Prw Nfr, cerca de la ciudad) y comercial la hacían más importante que Sais, que fue sólo el centro religioso de la Dinastía; de ahí que, durante la dominación persa, el sátrapa de Egipto residiera allí y que en el Alcazar se encontrara acantonada permanentemente una guarnición. También se conoce la existencia, por ejemplo, de talleres especializados que confeccionaban amuletos, escarabeos, objetos de vidrio y, por supuesto, todo tipo de objetos metálicos tales como armas, estatuillas, vasos, etc. La actividad industrial también concentró en Menfis la actividad comercial: de hecho, Menfis fue hasta la fundación de Alejandría el principal puerto de Egipto. Si a ello se añade la afluencia a Menfis de un importante tráfico comercial, atraído por sus riquezas, se completa el cuadro de una brillante ciudad cosmopolita, indudablemente la mayor de todo el mundo en esta época. En ella había ya durante el Imperio Nuevo un barrio habitado por cananeos, Perinufe, en que se adoraba a Baal y Astarté; posteriormente, el mismo barrio se convirtió en una auténtica colonia fenicia. A finales de la Dinastía XVIII, hacia el año 1.330, Menfis volvió a ser la capital de Egipto. Sus necrópolis fueron Saqqara y Gizeh. Mejor que en los restos repartidos idílicamente por los huertos de Mit-Rahina, se puede comprobar la importancia de Menfis en su enorme necrópolis, que abarca desde Abu Roash hasta Dahshur. El expolio sistemático de los sillares y el alza de las aguas freáticas, han hecho imposible de entrada una investigación sistemática de la ciudad. Se han perdido completamente los monumentos de su época de capital del Imperio Antiguo. Aparte de algunos sillares singulares del Imperio Medio, está documentado visiblemente el recinto del templo de Ptah, por ejemplo, con la esfinge de alabastro (Amenofis II ¿), el coloso de Ramsés y los lugares de embalsamado de los bueyes Apis (Sheshonk I). Restos modestos de los palacios de Merenptah y Ápries aclaran, sin embargo, que la "balanza de los países" ocupó un lugar central a lo largo de toda la historia del antiguo Egipto. Pero nuestros conocimientos de esa gran ciudad se basan principalmente en documentos textuales y descripciones de viajeros griegos. Ver, Ineb-Hedj.
 
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