Pirámide escalonada
En el altiplano de Saqqara, alrededor del 2.630 a.C., el genial arquitecto Imhotep, inmortalizaba en la piedra de este extraordinario complejo, el nombre de su faraón Dyoser. La importancia primordial de este singular monumento, procede del hecho de ser el eslabón entre dos concepciones religiosas y arquitectónicas esenciales distintas; estas dos concepciones quedan plasmadas por los tipos de enterramientos reales respectivos, mastabas primero y pirámides después.

