Heracleópolis Magna

(en egipcio antiguo Henen Nesut o Nen Nesut, en árabe Ehnasya el Medina). A unos 15 Km al oeste de Beni Suef, sobre el Bahr Yusef, en el punto donde este empieza a separarse del valle del Nilo para dirigirse hacia el Oasis del Fayum. Hoy Ahnas el-Medineh. Denominada Nen-nesut por los antiguos egipcios. Ocupaba un lugar estratégico de primer orden que le iba a permitir jugar un importante papel durante el Primer Período Intermedio, con el florecimiento de la capital del XX nomo altoegipcio, cuando fue residencia de las Dinastías IX y X (heracleopolitanos). De esta época solo se han encontrado hasta ahora tumbas de funcionarios. Esta ciudad perdió importancia en el Imperio Nuevo, al pasar la capitalidad a Tebas, recuperando parte de su antigua hegemonía con las dinastías saítas, al mantenerse una profecía que aseguraba que la salvación de Egipto saldría de esta antigua ciudad. El templo del dios local, Herishef, Harsafés, Harsaphes o Ársafes, el dios de la justicia representado con cabeza de carnero (identificado a través de su lago, en griego Harsafés, con Herakles (Heracles), se remonta en sus partes más antiguas a las Dinastías XII y XVIII y fue ampliamente renovado por Ramsés II. Si bien no conocemos restos arqueológicos de la ciudad fechables en el Imperio Antiguo, Heracleópolis es mencionada de todos modos, regularmente, desde la época tinita, y en sus necrópolis de Sedment y Deshasha, han aparecido numerosas tumbas del Imperio Antiguo. También ha conservado restos que van desde el Primer Período Intermedio hasta los tiempos romanos. Ver, Naret-Khent.
 
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