Godos

o Gothi o Goths. Pueblo germánico establecido originariamente en Escandinavia, en las riberas del Báltico; desde el siglo III a.C., como colaborador de Roma y pueblo conquistador, se introduce en los territorios del Imperio, y crea sus principales reinos en España e Italia. Desde el siglo I de nuestra Era estaban asentados en las proximidades de la desembocadura del río Vístula. Durante el siglo II a.C. numerosas tribus van desplazándose hacia el sudoeste, y se dividen en grupos, que genéricamente reciben el nombre de godos. Unos grupos, que podemos considerar menores (vándalos, hérulos, burgundios, etc.) y otros dos grandes conjuntos, que son los que específicamente se llaman godos, se asientan a orillas del mar Negro, entre los ríos Don y Danubio, los visigodos (godos situados en la zona occidental) y los ostrogodos (godos de la zona oriental). Desde finales del siglo II mantienen con los romanos enfrentamientos por sus asentamientos cercanos a los límites del Imperio. A mediados del siglo III, en Mesina, los romanos son derrotados por la confederación de tribus godas, batalla en la que muere el emperador Decio (251), lo que les permite durante casi 20 años imponer su dominio sobre las tierras de los Balcanes y el Asia Menor. El emperador Aureliano (270-275) les concede tierras en la orilla izquierda del Danubio, donde permanecen pacíficamente hasta finales del siglo IV. La presión de los hunos hizo que los ostrogodos abandonaran Ucrania y atravesaran el río Dniester. Este desplazamiento provocó el de los visigodos, quienes cruzaron el Danubio en la primavera del 376, y vencieron al emperador Valente en Adrianópolis. Posteriormente, su rey Alarico deambuló por Grecia y a principios del siglo V entró en Italia, donde sus tropas se dedicaron al saqueo. Ya en el siglo VI los ostrogodos crearon un reino poderoso en Italia bajo la dirección de Teodorico el Grande, posteriormente destruido por los bizantinos.
 
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