Hattusá
o Hatusa o Hattousas o Hatussas o Hatussa o Hattusa o Khattushas. Desde el siglo XVI a.C., durante el reinado de Hattusili I, Hattusa, la actual Boghazkeui o Boğazköy o Boğazkale, fue elegida como capital del reino hitita. Las excavaciones llevadas a cabo en aquel lugar arqueológico nos han revelado importante información acerca de la cultura material hitita. Hattusa estuvo ocupada ya desde la época de las colonias asirias y es posible que su emplazamiento estratégico le hiciera ganar importancia respecto a los demás principados de Anatolia Central; por otra parte, el entorno ambiental de la ciudad era muy distinto al actual, pues la zona tenía una vegetación frondosa y agua abundante. A finales del siglo XVIII a.C. fue destruida por Anitta de Kussara, según nos indican los textos, extremo que puede ser confirmado por la estratigrafía. Durante el Reino Antiguo la capital ya estaba dividida en una acrópolis, donde se asentaban los templos y los edificios del poder real, y una ciudad baja, donde estaban las viviendas. Con el Imperio Nuevo, especialmente con los últimos reyes que la escogieron como capital, y con el encumbramiento del poder hitita, Hattusa fue notablemente renovada y engrandecida, hasta el punto que, todavía hoy, el yacimiento arqueológico deja bien a las claras la magnificencia que debió llegar a tener la capital del imperio. La totalidad de la antigua acrópolis fue ocupada por el complejo palacial que fue rodeado con una muralla. La residencia real se situaba en el extremo norte, el más elevado. Al sur se situaba un gran patio a partir del cual se podía acceder a los recintos administrativos, entre los cuales estaba el archivo donde se encontraron la mayoría de las tablillas que hoy constituyen nuestras fuentes de conocimiento de los hititas. La parte que en época del Reino Antiguo fue la ciudad baja, fue remodelado también en época imperial para construir el inmenso conjunto sacral (20.000 m2 de extensión) que alberga los templos dedicados al dios de la Tormenta y a la diosa Sol de Arinna. La disposición de los templos hititas es siempre similar: constan de un patio rectagular porticado, al que se abren numerosas estancias de carácter no muy claro, posiblemente administrativo y de depósito y un vestíbulo que da acceso a la cella, la cámara donde se daba culto al dios. El resto de la ciudad alta, que ocupa más de cien hectáreas, debía de presentar un notable carácter monumental. Se han hallado restos de veintiún templos, todos con la misma estructura. Las casas suelen estar construidas en torno a un patio descubierto. La primera muralla de la que tenemos noticia fue construida por el rey Hantili (ca.1.520) y en época imperial fue ampliada. Estas murallas tienen un espesor notable, están construidas en su base y en tomo a las puertas con bloques de piedra ciclópeos; para el resto se usa adobe. Constituyen una gran labor de ingeniería que les permite salvar dificultades orográficas considerables. Las fortificaciones, todavía hoy imponentes, constaban de torres, terraplén, foso y frecuentemente de doble muralla seguramente almenada. Hay incluso un corredor subterráneo con salida a una poterna extramuros. Sabemos que Hattusa tenía cinco puertas que se cerraban todas las noches. A pesar de que su posición roqueña y sus murallas la hicieron durante muchos siglos inexpugnable, a comienzos del siglo XII a.C., la ciudad fue destruída y abandonada. No se sabe quienes fueron los causantes de su penoso final, si los gashgas, una fiera tribu norteña que fue siempre azote de los hititas, o los llamados Pueblos del Mar, que tan grandes desastres provocarían en el Próximo Oriente. Hoy, Boğazkale, provincia de Çorum, Turquía. Ver, Hatianos, Imperio antiguo hitita, Período Oscuro hitita, Reino Antiguo hitita, Reino Nuevo hitita.

