Simeón Estilita
(san) (390-460). Célebre anacoreta católico. Perteneció al grupo de fanáticos que imaginaban que podían alcanzar la salvación y la gloria haciendo penitencias llamativas como instalarse a vivir en el tope de una antigua columna (en griego stylos). San Simeón Estilita nació a finales del siglo IV en la comarca de Nicópolis, entre Siria y Cilicia. De joven se sintió impactado por el relato evangélico de las bienaventuranzas, y emprendió una intensa vida de ascesis. Tras pasar algún tiempo en el fondo de una cisterna, hacia el 412 se marchó a la montaña de Telanissos, desde donde irradió su fama debido a su penitencia admirable, el poder de sus oraciones y sus fantásticos milagros. Así, muchos peregrinos que iban a Tierra Santa no querían volver a sus países de origen sin ver al célebre taumaturgo. Para escapar de tanto honor y bullicio, en el año 437 el santo se subió a una columna de dos metros de diámetro y 1'80 de altura (cuatro codos), que fue aumentando sucesivamente a 5'40 metros (doce codos) y 10'80 metros (veinticuatro codos), hasta llegar a la columna definitiva de 16'20 metros de altura (36 codos) en que lo conoció Teodoreto de Ciro. Murió el 24 de julio de 459. Su cuerpo fue llevado a Antioquía, pero parte de sus reliquias se transfirieron a Constantinopla posteriormente. La fama de que gozó san Simeón Estilita en vida atrajo mucha gente al sitio donde vivía (más tarde Qala'at Sim'an). Acudían a él, en busca de consejo, peregrinos de diferentes tierras cristianas, incluso desde la lejana Britannia. Sus huéspedes más ilustres fueron el obispo Teodoreto de Ciro, que escribió su biografía en el 440, y el emperador Marciano (450-457), que le visitó en el 451 para pedirle oraciones por el Concilio de Calcedonia. Su fiesta se celebra el 27 de julio en el calendario ortodoxo, y el 5 de enero según el rito romano. Muy representada en la iconografía oriental, su figura está casi ausente en la occidental. san Simeón Estilita inició una nueva corriente monástica. Otros monjes después de él siguieron su género de vida, y se les dio también el mismo apelativo, desde Daniel de Constantinopla (409-493) y Simeón el Joven (517-592), hasta san Lucas de Calcedonia (879-979) y san Lázaro del Galesio (968-1054), pasando por san Alipio de Paflagonia (siglo VII), etc. El estilismo nunca se extendió entre las iglesias de Occidente, y entró en decadencia en Oriente después del siglo XII. Con todo, algunos de los más célebres monjes ortodoxos de época moderna imitaron el ejemplo de tan preclaros varones, y vivieron algún tiempo en una columna, roca o tronco de árbol. Tal fue el caso del ruso san Serafín de Sarov, muerto en 1833, que pasó mil noches (tres años) en una roca expuesta a las inclemencias del tiempo. Ver, Qala'at Sim'an.

