Simeón
(siglo I). Varón anciano de Judea, a quien el Espíritu Santo había revelado que no moriría sin ver a Cristo. Esta promesa se cumplió ya que, cuando María fue a presentar a su hijo en el Templo de Jerusalén, Simeón lo recibió en sus brazos y entonó el cántico Nunc dimittis (Biblia).

