Simón el Mago
(siglo I). Famoso hechicero y mago, nacido en Guitton y que vivió en Samaria (Israel) hacia el año 35 de nuestra Era. Tal personaje fue discípulo del taumaturgo Dositeo. Sus artes mágicas las había aprendido en Alejandría, en donde se había familiarizado con las ideas gnósticas. Se halla recogido en los Hechos de los Apóstoles, dado que su aparición en la Historia se produjo en contacto con las actividades evangelizadoras del diácono Felipe. Simón el Mago, maravillado por los milagros de tal diácono, aceptó recibir el bautismo con la esperanza de poder realizar también milagros y curaciones prodigiosas. Luego, ante los milagros, de Pedro y Juan quiso comprarles el "poder" de aquellos discípulos de Jesús, cometiendo así el pecado que se llamaría simonía, precisamente por la acción de tal mago. Según se sabe por Justino, mártir y compatriota suyo, a Simón el Mago, que era venerado por sus seguidores como un dios, le acompañó en sus viajes una tal Elena, mujer de oscuro origen y a quien había liberado de un prostíbulo de Tiro. De ella hizo "la Idea primordial" que arrancaba y procedía de Simón Mago, el "primer Dios". De la citada Idea habían sido creados los restantes seres. Ireneo consideró a Simón el Mago como el "padre de los gnósticos" y según se sabe por el Pseudo Clemente el apóstol Pedro desafío en una ocasión a Simón el Mago ante el emperador Nerón acerca de quien tenía más poder, siendo derrotado en una extraña prueba de vuelo por el apóstol. A consecuencia de su caída en tierra Simón el Mago murió. Hipólito recogió la noticia de que Simón el Mago había escrito la obra Apóphasis megále (Grande Declaración), que no ha sobrevivido.

