Teatro
Edificio destinado a la representación de espectáculos públicos. Consiste esencialmente en un anfiteatro con gradas que albergan a los espectadores, en un escenario, en una orquesta destinada a las danzas del coro (entre el anfiteatro y el escenario). En el mundo clásico era el edificio destinado a las representaciones dramáticas. Si las amplias escalinatas de los palacios cretenses, dominando una explanada, pueden ser consideradas como los lejanos antecesores del teatro griego, en Atenas, a finales del siglo V a.C., aparece el teatro propiamente dicho, compuesto de una explanada de tierra apisonada (orquestra), donde el coro evoluciona en torno al altar de Dionisios, de un emplazamiento dispuesto para los espectadores sobre andamios o en un terreno formando pendiente, y finalmente de una construcción en tela o en madera para los actores. Una evolución bastante rápida conduce al establecimiento de instalaciones durables; los primeros vestigios de ellas han sido descubiertos en el teatro de Dionisios Eleutereus, en los declives meridionales de la Acrópolis, desde el último cuarto del siglo V. En la segunda mitad del IV, el tipo de teatro griego de piedra ha quedado bien definido (teatro de Dionisios en Atenas, teatro de Epidauro). Los bancos de piedra de los espectadores se disponen en hemiciclo en la ladera de una colina, divididos en sectores por escaleras y a veces en zonas superpuestas por uno o dos pasadizos horizontales. En el centro la orquestra circular, tras de la cual se elevan las construcciones de la escena (scaena) que sirven de fondo de decoración y de bastidores. Un estrato bajo, en madera, comunicando con la orquestra por escaleras de algunos peldaños, acoge a los actores cuando no participan en los movimientos del coro en la orquestra. El muro de la scaena tiene puertas para dar acceso a este estado. En el momento conveniente pueden tener lugar apariciones (sobre todo de las divinidades). Ante el muro de la scaena puede elevarse un pórtico poco profundo (proskenion), que da más amplitud al cuadro. Elementos móviles, en madera o en tela, enriquecen la decoración. Diversas máquinas escénicas eran utilizadas para efectos especiales. Los actores, todos hombres, llevaban máscaras que definían los personajes y que servían al mismo tiempo de altavoz. Roma, en un principio, no tenía más que teatros de madera. El primero en piedra es el de Pompeyo (55 a.C.). La arquitectura imita los modelos griegos, pero el teatro romano presenta rasgos originales: la utilización de la bóveda de hormigón permite liberarse del uso de terrenos con pendiente natural, la orchestra (reducida a un semicírculo, como la cavea) no sirve ya para las evoluciones del coro, sino que está reservada a los magistrados. El espectáculo es llevado al antiguo proscaenion (pulpitum) más bajo y próximo a la orquesta. La arquitectura del muro del fondo se desarrolla considerablemente (frons scenae, ricamente decorado). Aparece el telón. El teatro se completa con un pórtico con jardín. Para las ciudades de Oriente poseer un teatro era demostrar que no se pertenecía al mundo de los bárbaros. En ellas el teatro era una forma de introducir la cultura clásica, aunque en muchos casos suponía una implantación ajena a sus gustos. Más que a través de tragedias y comedias clásicas, la atención del auditorio se captaba sobre todo por espectáculos de mimo y similares. Incluso se ha planteado que los teatros nabateos servían de escenario a ceremonias de culto, mientras que en los odeones de la Decápolis, además de los recitales poéticos y espectáculos teatrales, se celebraban reuniones de la boulé o asamblea de la ciudad. Que el teatro no sólo fue el lugar de las representaciones teatrales y que sirvió como lugar de reunión de los ciudadanos, en el que además se desempeñaban otras funciones, es algo que se repite en las ciudades de la Decápolis, como en el caso de Petra, Ammán y Gerasa. En los teatros romanos hay los mismos elementos arquitectónicos que en los que aquí se estudian: la estructura de la escena, scaena, con sus diferentes partes, el escenario propiamente dicho, pulpitum, su telón o decorado, scaena frons, que era construido en piedra con diversos vanos, y el proscenio (sobre el que actuaban los actores), que lo separaba de la orchestra semicircular, y no circular como en los teatros de tradición griega, ya que en el teatro romano desaparece el coro y se utiliza, en ocasiones, como el lugar donde se sientan magistrados y senadores. Sin embargo, sí es influencia helenística el hecho de que la cavea o auditorio se sitúe aprovechando una colina. La parte inferior, llamada ima cavea, se amplia en un momento dado con una cávea superior, summa cavea, construida sobre los pasillos abovedados de acceso o vomitoria. La ampliación de los teatros con la cávea superior dobla su capacidad, y normalmente coincide con un momento de gran desarrollo económico y urbanístico de la ciudad. El nivel inferior del auditorio solía ser ocupado por los ciudadanos más notables, teniendo a veces asientos o butacas individualizadas y decoradas con relieves. El escenario, según las proporciones que establece Vitrubio, era un espacio muy alargado que facilitaba la representación, porque la acción solía desarrollarse en una calle, con casas, un templo y un altar al fondo. Se tiene constancia de que en época romana también se usaron telones. Parece que estos teatros fueron utilizados mucho tiempo, hasta la era Cristiana e incluso durante el Imperio Bizantino, hasta que éste y el urbanismo en la región entran en decadencia, hacia finales del siglo V, son abandonados y reutilizados como cantera, o para otros menesteres que nada tenían que ver con las artes escénicas. Para algunos investigadores, los terremotos que tuvieron lugar en la región de Decápolis en los ss. IV y VI d. J.C. supusieron la ruina y el olvido hasta los tiempos actuales, ya que es ahora, tras su restauración, cuando vuelven a ser teatros en los que se realizan festivales y espectáculos. En cualquier caso, la construcción de estos grandes teatros confirma la capacidad que, durante el Imperio, tuvieron aquellas ciudades para asumir económica y técnicamente grandes retos arquitectónicos y de la ingeniería. Son ejemplos notables los restos del teatro de Marcelo, en Roma. En Galia los de Lyon (Fourvière), Autun, Fréjus, Arles, Vaison, Vienne y sobre todo Orange; la Galia ha desarrollado un tipo mixto de teatro-anfiteatro. En Asia y en África los de Sabratha y Aspendos. En Hispania destacan el teatro de Sagunto y sobre todo el de Mérida. En Jordania, los de Petra, Ammán y Gerasa.

