Camino de los Reyes
Ruta comercial de vital importancia para el Creciente Fértil, que unía el Nilo con el Éufrates cruzando la península del Sinaí y el Levante mediterráneo. Su importancia estratégica está en el fondo de las guerras entre los distintos imperios, Egipto, Hatti o Asiria, y posiblemente en las que mantuvieron los reinos de Israel y de Judá. Su trazado comenzaba en Heliópolis (Egipto) y se dirigía al este, a Clysma (Suez). Atravesaba el desierto del Sinaí por el paso de Mitla, protegido por las fortalezas de Nekhl y Themed, hasta llegar a Eilat y Aqaba en el norte del Mar Rojo. Desde el golfo de Aqaba, ya en Oriente Medio, tomaba la dirección norte siguiendo el valle de Aravá y pasando por Petra, Ma'an, Udruh, Sela, y Shaubak, y cruzando las ciudades moabitas de Al Karak y Madaba hasta llegar al Mar Muerto. Desde allí seguía al Jordán por su margen oriental, pasando por Rabbah (Ammán), Gerasa, Bozrah, hasta Damasco. Una vez en Damasco se unía a la Vía Maris, girando hacia el este, para llegar a Resafa en el curso superior del Éufrates, pasando por Palmira. Esta ruta también fue usada por los nabateos, que traficaban con artículos de lujo como resina de incienso y especias desde el sur de Arabia hasta Petra. Durante el período romano, una sección del camino formó parte de la Vía Traiana Nova, que unía Europa con Arabia. Posteriormente la ruta ha sido utilizada por los peregrinos cristianos a Tierra Santa, para acceder al Monte Nebot o a Betania. Ver, Vía Traiana Nova.

