Igabrum

o Egabrum o Licabrum o Igabro o Aegabrum. Los geógrafos romanos la citan siempre como una de las principales ciudades de la Bética. El asentamiento de Licabrum estaba en el corazón de la Hispania prerromana, que habitaran los turdetanos béticos. Algunos autores aseguran que los griegos edificaron un grandioso templo dedicado a la diosa Tyche. denominada más tarde por los romanos como la diosa Fortuna. Tito Livio nos dice que en el siglo III a.C. Licabrum, era un oppidum opulento y bien fortificado que participó en la sublevación general contra Roma, y Valerio Antias relata que el general romano Cayo Flaminio llegó a Hispania donde hizo la guerra con éxito para los romanos: asedió y conquistó la rica ciudad de Licabrum e hizo prisionero al rey o caudillo de nombre Corribilo (197 a.C.). Más tarde los romanos la denominaron Igabrum, y la población se desarrolló de forma notable, llegando a ser nombrada municipio. Debido a la riqueza natural de su entorno y abundantes manantiales de agua, sus campos fecundos proveían a sus habitantes de cereales y aceite en abundancia, además de sus canteras de caliza y marmol rojo. En el año 45 a.C., como todas las ciudades de su entorno, se vio envuelta en la segunda Guerra Civil romana entre Julio César y los pompeyanos, teniendo lugar la batalla de Munda en sus cercanías. Fue de las primeras ciudades en cristianizarse, y aparece ya como sede episcopal a principios del siglo IV. Se conservan noticias de varios de sus obispos, tales como Sinagio, que asistió al Concilio Iliberitano, Juan que subscribió el III Concilio de Toledo, Deodato. Bacanda, Gratino y Constantino. que vivieron en el siglo VII . Es tradición que la antigua la iglesia de San Juan Bautista del Cerro, fue construida sobre un antiguo templo dedicado a la diosa Venus. Contó también con un templo dedicado a Apolo y con un importante acueducto de cinco millas, construido por Marco Cornelio Novano Bebio Balbo, flamen provincial y prefecto del colegio de los ingenieros de Igabrum. Como muchas poblaciones de la Andalucía romana contó con una importante población judía. Hoy, Cabra, provincia de Córdoba, comunidad autónoma de Andalucía, España. Ver, Turdetanos.
 
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