Baalshamin

(Baalshamin, en semítico sirio; Beelshamen o Baal Shamen, en arameo). Dios celeste fenicio y deidad suprema en la mayoría de los pueblos semitas ocupantes del oriente del Mediterráneo. Fue venerado en Egipto y en Roma y su culto principal tuvo lugar en la antigua ciudad preislámica de Palmira. Su nombre, significa "señor de los cielos". Sus atributos son el águila y el rayo. Baalshamin fue el rey de los dioses, después de haber conquistado el reino de otro dios, Yam, el dios de los mares. Es el príncipe y señor de la tierra, la lluvia y el rocío, que luchó contra Mot dios de la muerte, la esterilidad y la seguía. Como resultado de este combate, seguirá un ciclo de siete años de fertilidad y abundancia o de sequía y hambre. Beel, es también equivalente a las semíticas Baal y Bel, que significa "señor" y era también un antiguo nombre de Enlil y Marduk. En su honor, como dios del cielo y portador de lluvia y fertilidad, se construyó en Palmira el Templo de Baalshamin en el año 17, siendo posteriormente reconstruido en los siglos II y III, al noreste del Tetrapilón principal. En ocasiones se le encontraba acompañado con los dioses AgIibol y Malakbel, formando en este caso, una famosa tríada local que celebraba la eternidad celeste y los beneficios del calor vinculado a la humedad.
 
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