Demarmeno

Pescador de la ciudad de Eretria. Habiendo declarado los adivinos de la armada griega que Troya no podía ser tomada sin que antes los griegos hubieran enviado a buscar uno de los huesos de Pélope, se dio al momento esta comisión a Filoctetes, quien habiendo ido a Pisa, se llevó el omóplato de Pélope; mas la nave naufragó al volverse a unir con los griegos, en la altura de la isla de Eubea, de suerte que el hueso de Pélope quedó perdido en el mar. Muchos años después de la toma de Troya, un pescador, llamado Demarmeno, echando su red en este mar, sacó un hueso. Sorprendido de su prodigiosa magnitud, ocultólo en la arena y observó bien el lugar donde lo dejaba. Después fue a Delfos para saber del oráculo de quien era aquel hueso, y que haría de él. Consultaban entonces los helenos de que medios se valdrían para hacer desaparecer la peste que desolaba su país. La Pitia respondió a éstos que procurasen recobrar los huesos de Pélope, y a Demarmeno que restituyese a los helenos el que había encontrado, y que les pertenecía. El pescador dio el hueso a los helenos y fue recompensado; gozando tanto él como sus descendientes del privilegio de guardar esta reliquia, que fue consagrada a Deméter. En lo sucesivo los pelópidas llevaron en sus enseñas la figura de este hueso.
 
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