Galacia
o Galatia o Galo-Grecia o Gallograecia. Región del centro de Asia Menor, limitado al norte por Bitinia y Paflagonia, al sur por Licaonia, al este por el Ponto y Capadocia y al oeste por Frigia, pertenecientes a la actual Turquía. En el 278 a.C., unas bandas de mercenarios galos ayudaron a Nicomedes I, rey de Bitinia, a establecerse en el poder. Más tarde, ayudados por este rey, comenzaron a asolar Asia Menor, hasta llegar a las ciudades griegas costeras, donde exigieron fuertes tributos. Sin embargo, esta situación no duró mucho pues Antíoco I, rey de Siria, sobre el 270, les hizo retirarse al centro de Bitinia. Este pueblo decidió entonces instalarse allí y erigió el reino de Galacia, nombre que hacía referencia a su origen, pues ellos eran el pueblo de los gálatas. Para los geógrafos de la antigüedad, la "tierra céltica" era aquella extensión que lindaba con los Pirineos y los Alpes y otras tierras fuera del mundo clásico. Siempre que el geógrafo Estrabón quería referirse a estas tierras las llamaba keltai. La palabra celta no definía una etnia sino un concepto geográfico. Sin embargo los romanos no los denominaban así; para ellos los habitantes de estas tierras eran galos, independientemente del lugar geográfico donde se encontraran, más allá de los Alpes, cerca de los ligures, en Italia, más allá de las columnas de Hércules, en el sur de España o Asia Menor, Turquía. La Galia o las Galias era por antonomasia el territorio europeo, lo que hoy es Francia aproximadamente, y Galacia era el territorio de Anatolia, en Asia Menor. Sus habitantes, los de un sitio y otro eran llamados siempre galos. Su establecimiento territorial no hizo que los gálatas permanecieran en paz, sino que continuaron amenazando a los pueblos de Asia Menor hasta que, en el 241, sufrieron una terrible derrota frente a Átalo I, Rey de Pérgamo y, a partir de entonces, sirvieron como soldados a los príncipes de Asia Menor, hasta la invasión romana. Galacia estaba dividida en tres regiones, correspondiendo a cada uno de los pueblos celtas que la habían invadido: el país de los tolistóagos o tolistóbogos al oeste, cuya capital era Pesinunte; el país de los tectósagos, cuya capital era Ancira, y el país de los trocmos, al este del río Halis. Cada región estaba gobernada por cuatro tetrarcas elegidos. En general, era un sistema oligárquico dominado por una nobleza muy poderosa. En el 189-188, Roma conquistó este reino y lo dejó bajo el dominio de Eumenes II, Rey de Pérgamo (166), aunque acabaría concediéndole la autonomía. En el siglo I a.C., Pompeyo dio el gobierno a un tetrarca único, Deyotaro, que recibió el título de rey y varios distritos pónticos. Con Augusto (año 25), Galacia, junto a Paflagonia, pasó a formar parte del Imperio. A mediados del siglo I, san Pablo evangelizó el sur del país, de este viaje nos queda la Epístola a los gálatas. A pesar de la romanización y la evangelización, los gálatas continuaron usando la lengua céltica, por lo menos hasta la época de san Jerónimo. Fueron muy fieles a Roma, a la que proporcionaron numerosas y buenas tropas auxiliares. En el siglo VII desapareció el nombre de "Galacia" como división administrativa. Ver, Galos.
)o( MITOLOGÍA.- Ver, Galates.

