Urinatores
En época romana, se denominaba así a unos buceadores que se dedicaban a recuperar objetos caídos en el puerto, a realizar reparaciones de naves y a extraer el cargamento de naves hundidas. Su trabajo estaba regulado por la Lex Rhodia, que establecía que el urinator podía quedarse con 1/3 del valor del material extraido hasta 15 m de profundidad y con la mitad si se recuperaba hasta los 27 m. No bajaban más allá de 27 m a causa de las elevadas presiones. Se reunían en agrupaciones como las del río Tíber y las del puerto de Ostia.

