Graciano
Flavio (359-383). Emperador romano, hijo mayor de Valentiniano I. Nació en Sirmio, Pannonia, en el año 359 y murió en Lyón en el 383. Cuando tenía ocho años fue nombrado Augusto por su padre. Su hermano Valentiniano II, tenía entonces cuatro años y fue asociado al trono. En el 374 casó con una hija de Constancio II. Dedicó la mayor parte de su reinado, que se extendió entre los años 367-383, a defender las Galias de las incursiones enemigas. Después de varios éxitos en el Danubio, el año 378 obtuvo una gran victoria sobre los alamanes. Graciano, al igual que su padre, permitió la expansión del cristianismo por su territorio; de hecho, Graciano mantuvo una relación fluida con san Ambrosio. Tras un corto período inicial de tolerancia, intentó conseguir la unidad religiosa del Imperio bajo la supremacía de la ortodoxia nicena y reprimió el paganismo. Él fue el primer emperador en rechazar el título de pontifex maximus, lo que en el plano ideológico suponía la desvinculación teórica del estado romano respecto del paganismo oficial. En contra de la opinión de Símaco y de otros senadores defensores del paganismo, ordenó retirar del Senado el altar situado ante la estatua de la Victoria. Tras el desastre de Adrianópolis, donde las tropas romanas sufrieron una abultada derrota a manos de los godos y se produjo la muerte del emperador Valente que regía la parte oriental del imperio, Graciano nombró Augusto al hispano Teodosio (379) para que ocupase el vacío de poder dejado por Valente. Ambos idearon una política de unidad religiosa del imperio; para ello, intentaron erradicar las últimas manifestaciones del paganismo y buscaron cohesionar las diferentes corrientes cristianas, destacando en este aspecto de manera especial Teodosio. En el año 383 se produjo de repente un levantamiento en Britannia y el ejército allí apostado proclamó Augusto al hispano Magno Máximo; éste se traladó de inmediato a las Galias para defenderlas de los ataques bárbaros y recabar la ayuda de los ejércitos de Rhin. En estas circunstancias y tras el triunfo del nuevo usurpador, Graciano, abandonado por sus tropas, murió asesinado en Lyón (año 383).

