Grebas

Para proteger la parte vulnerable de las piernas, no protegidas por el escudo o la coraza, surgieron desde la Edad del Bronce las grebas o espinilleras (cnemides u ocreae, en griego y latín, respectivamente). Muy frecuentemente, incluso en fechas avanzadas, debieron ser de piel, lino o fieltro, como se representaron en un fresco micénico del palacio de Pilos, ca.1300 a.C., o como indica Diodoro Sículo que la llevaban los celtíberos en la época de la conquista romana. Este tipo de greba era ligero, cómodo, y protegía razonablemente bien la espinilla. En época arcaica griega, entre los siglos VII y VI a.C., las grebas a menudo se complementaban con otras protecciones para los brazos, bajo vientre, muslos e incluso el empeine, pero el conjunto resultaba demasiado pesado y engorroso y finalmente, sólo las espinilleras siguieron utilizándose con asiduidad en época clásica. Las fuentes literarias nos dicen que a menudo los combatientes sólo llevaban una greba en la pierna izquierda, la que en el combate permanece normalmente adelantada, de manera que se prolongaba hasta el suelo la protección ofrecida por el escudo. Tito Livio afirma que los samnitas llevaban sólo una greba en la espinilla izquierda y mucho después Arriano decía lo mismo de los legionarios republicanos. Hay, básicamente, dos tipos de grebas metálicas. Las más antiguas, que datan de la Edad del Bronce, son piezas rígidas dotadas de anillas o perforaciones para pasar correas y atarlas a la pierna. Este modelo se extendió por toda Europa Central y el Mediterráneo, desde el siglo XI a.C: y una variante propia fue adoptada por los ibéricos de los siglos VI y V a.C.. Este accesorio cayó en desuso a partir del siglo V a.C..
 
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