Joaquín I

o Joiaqîm (ss. VII-VI a.C.). Rey (609-598) de Judá. Hijo de Josías y de Zebiddá, llamado Eliacim antes de ocupar el trono. Fue colocado en él a la edad de veinticinco años en sustitución de Joacaz, su hermano, por Uahemibre Necao II, rey de Egipto, a quien se obligó a pagar un tributo anual. Imitó la impiedad de algunos de sus antecesores y fue amonestado por ello por Jeremías, a quien mandó matar. Sin embargo, el profeta, fugándose, logró salvarse. Sus primeros años de reinado se caracterizaron por su despotismo y su desviación religiosa. En el cuarto año de gobierno y en la batalla de Karkemish, en la que había participado como aliado de Necao II, sufrió una severa derrota a manos de Nabucodonosor II; pero la retirada de éste, enterado de la muerte de su padre Nabopolosar, permitió a Joaquín algunos años de cierta independencia. Más tarde, hecho prisionero y deportado a Babilonia, fue repuesto en el trono de Judá, siendo vasallo de Babilonia, aunque se sublevó al cabo de poco tiempo. Al parecer Joaquín murió violentamente en el transcurso de una conjuración. Fue sucedido por su hijo Joaquín. Ver, Cronología de Judá.
 
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