Jonia
o Ionia. Así es denominada una parte de la costa occidental de Asia Menor, entre los golfos actuales de Esmirna y de Mendelia, colonizada por los jonios, del que deriva su nombre, probablemente entre los ss. XI al X a.C. (Primera Colonización Griega). Limitaba con el mar Egeo al oeste y con Lidia por el este e incluía también las islas adyacentes enfrente de las costas en que florecieron las colonias griegas que contribuyeron a la propagación del comercio y de las artes. En época mítica el termino también abarcó la península del Ática, en donde más adelante se fundaría la ciudad de Atenas. En sentido estricto Jonia era la zona costera de Lidia y Caria, entre el río Hermo, al norte, y el promontorio Posidio al sur. En este territorio se encontraban las poleis que formaban la Liga Jónica. En un principio fueron 12 y de norte a sur se ubicaban: Focea, Clazómenes, Eritrea, Teos, Lebedos, Colofón, Éfeso, Priene, Miunte y Mileto a las que se agregaban las islas de Quíos y de Samos. Posteriormente la Liga Jónica incorporo la polis de Esmirna, de origen eolio. Antes de la llegada de los jonios, el sur del territorio de Mileto, Miunte, la región del monte Mícala y Éfeso, estaba poblado por los carios mientras que el resto hasta Focea con las islas de Quíos y Samos estaba gobernado por Anceo y la ocupaban los léleges. Los jonios expulsaron tanto a los carios como a los léleges, los cuales debieron refugiarse en la parte restante de Caria. Androclo hijo legítimo de Codro rey mítico de Atenas dirigió la colonización de los jonios, que fue posterior a la Eolia y fue el fundador de Éfeso, donde estableció la residencia real de los jonios. Con el tiempo, sus descendientes perdieron el poder, pero en Éfeso conservaron ciertos privilegios: el título de reyes, manto púrpura indicativo de su ascendencia real, el derecho a portar un cetro, asientos de primera fila en los espectáculos (proedría) y el sacerdocio de Deméter Eleusina. En el siglo VII a.C. debieron soportar las incursiones de los cimerios y posteriormente los ataques de Lidia, la cual a lo largo de los siglos VII y VI a.C. sometió una tras otra todas las ciudades exceptuando Mileto que resistió once años de guerra, y las islas de Quíos y Samos (Lidia carecía de flota). Las ciudades sometidas fueron desprovistas de sus murallas y en algunos casos trasladadas de zonas fácilmente defendibles a las llanuras. El ascenso de Persia cambió la situación política: los enviados persas sondearon a los jonios los cuales, salvo Mileto, rechazaron sus propuestas y permanecieron leales a Lidia. La conquista de Lidia por Persia significó un endurecimiento de las condiciones de los jonios salvo para Mileto que pactó previamente con los persas. Algunos se sometieron, otros resistieron y fueron sometidos por la fuerza. Los jonios debían pagar un tributo y aportar naves para la flota. Esto acentuó el natural éxodo de los jonios que emigraron en gran número al Mediterráneo occidental, especialmente los focenses que lo hicieron en masa aunque algunos retornaron poco después. A pesar de todo se mantuvo cierta autonomía interna, aunque los persas impusieron tiranos al frente de las distintas ciudades. En el 499 a.C. se produce la Revuelta jónica. Sus causas fueron varias: el descontento por las condiciones impuestas por los persas, el fracaso de la expedición contra los escitas para someter las zonas del Mar Negro y el rechazo a los tiranos impuestos por los persas. La revuelta fue una guerra en gran escala en la cual a los jonios se unen los solios, dorios, carios, helespontios, casi todos los chipriotas, peonios, y atenieneses, formalmente sometidos a Persia, y reciben apoyo de Eritrea de Eubea. Tras la decisiva derrota naval en Lade y cuatro años de combates, los jonios son sometidos y Mileto parcialmente arrasada. El suburbio portuario jamas volvió a ser habitado. El apoyo dado a los jonios por Atenas y Eritrea fue la causa aducida por los persas para iniciar las Guerras Médicas. En las Guerras Médicas Jonia tuvo que enviar 100 trirremes con la flota persa. Tras la derrota persa, las ciudades de Jonia pasan a depender de Atenas (Liga de Delos) hasta el fin de Guerra del Peloponeso en que son nuevamente sometidas a Persia. Después de la muerte del príncipe aqueménida Ciro el Joven los espartanos liberan a los jonios, pero su libertad duró poco tiempo. La Paz del rey (Paz de Antálcidas) pone a los jonios otra vez en manos de Persia. El dominio persa se mantuvo hasta la llegada del ejército macedonio de Alejandro Magno. En el año 64 a.C. cae en poder de Roma por obra de Pompeyo. Su santuario común era el de Poseidón Heliconio en cabo Mícale, denominado el Panonium, donde se reunía la asamblea de la confederación (Ver, Anfictionía). En los ss. VIII-VI a.C., Jonia fue el territorio más avanzado de la Hélade, de donde salieron una gran parte de las expediciones de la llamada Segunda Colonización Griega, siendo su cultura (historiadores, filósofos, artistas y poetas) una de las más ricas del Mediterráneo. Según los atenienses, el quinto modo de la música griega, desconocido en la actualidad, era el preferido en Lidia, por eso le llamaban el modo lidio. El orden jónico es el segundo, en sentido cronológico, de los órdenes arquitectónicos clásicos que tuvo su origen hacia el siglo VI a.C. en esta zona de Asia Menor y en las islas Cícladas. Ver, Revuelta jónica.

