Leocares
(siglo IV a.C.). Escultor ateniense mencionado como hombre joven en una carta de Platón del 366 o algo después. Murió hacia el 310. No son muchas las obras que conocemos de Leocares, uno de los artistas más importantes del siglo. Su estilo enérgico contrasta con el de sus contemporáneos Praxíteles, Escopas y Lisipo. Trabajó en Ática, Delfos, Olimpia y Asia Menor, donde participó en la decoración del Mausoleo de Halicarnaso ca. 350; aunque no han podido ser identificados con precisión, se le atribuyen los paneles del lado oeste, acercándose al estilo de Lisipo. De las obras para los santuarios de Delfos y Olimpia no conocemos su contenido, y la mayoría de sus obras son de dudosa atribución. En el Apolo de Belvedere, según conocemos de la copia romana del original (Vaticano), que se cree que fue esculpido por Leocares en el año 330, muestra la figura de este dios con una visión postclásica: elegante movilidad, apertura de la figura hacia el espacio anterior, y realce de la misma contrastando con la recargada y arbitraria vestimenta, creando una composición efectista propia del barroquismo helenístico que se inicia en la época de Alejandro. El esbelto cuerpo de Apolo aparece caminando a paso ligero, sosteniendo un arco con la mano izquierda extendida hacia adelante. La mirada de la cabeza se torna amenazante, girada en dirección al punto de mira del arco. El avance del brazo tendido del que pende una túnica muy plegada, subraya el radiante cuerpo concebido con los cánones de Lisipo. Del crédito que consiguió Leocares en su tiempo es buena muestra el encargo de la ejecución de los retratos en oro y mármol de la familia de Filipo de Macedonia, atribuyéndosele un retrato de Alejandro Magno, ya plenamente inscrito en las formas expresivas helenísticas. Ejecutó numerosas estatuas de dioses y retratos, entre otros el de Isócrates. La única obra identificada con seguridad es el Rapto de Ganímedes, atribuyéndosele también la Diana de Versalles. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.

