Libanio
(Libanius) (314-ca.393). Profesor griego de retórica procedente de Antioquía, de una influyente familia provincial, que recibió una buena educación primero en su localidad y luego en Atenas, donde pasó cuatro años estudiando desde el 336. Libanio se convirtió entonces en profesor de retórica en Constantinopla, trasladándose en el 346 a Nicomedia. El emperador Constancio II le ofreció un puesto de profesor de retórica en Atenas, que Libanio rechazó, pero en el 354 aceptó el nombramiento para una cátedra de retórica en Antioquía, donde vivió hasta su muerte, en el 393. Tuvo muchos discípulos distinguidos, incluso algunos cristianos. Probablemente fueron discípulos suyos Basilio de Cesarea, Gregorio de Nacianzo, Juan Crisóstomo, Teodoro de Mopsuestia y posiblemente el historiador Amiano Marcelino. Libanio trabó amistad con el emperador Juliano, con quien se encontró probablemente en Antioquía. Libanio fue "pagano" toda su vida, a pesar de lo cual Teodosio I le consultaba y le concedió el cargo honorario de prefecto del pretorio. Libanio dejó una extensa obra que se conserva. Han sobrevivido sesenta y cuatro discursos y más de 1.600 cartas, además de ejercicios escolares de retórica que escribió para sus alumnos. A través de su obra se puede aprender mucho sobre la vida pública y privada de su época; también trata extensamente cuestiones relativas a la educación y la cultura. Muchos de los discursos que publicó tienen que ver con asuntos públicos o relacionados con la administración de su ciudad, en cuyo nombre realizó bastantes gestiones ante el emperador y otros altos dignatarios, por ejemplo, tras los disturbios del 382. Uno de sus discursos incluye una autobiografía escrita diecinueve años antes de su muerte, y otro es un discurso funerario dedicado al emperador Juliano, cuya muerte supuso un gran golpe para Libanio. Escribió también un discurso en alabanza de Antioquía. Libanio escribió en griego en un esmerado e incluso pedante estilo y se le considera como el primero de los retóricos del siglo IV. Su persona, enseñanzas y escritos simboliza y recoge los ideales y aspiraciones de la aristocracia pagana griega de la Antigüedad tardía.

